martes, octubre 14

Prólogo


En sentido amplio, el prólogo sirve como principio para ejecutar un cosa. En los libros se antepone al cuerpo de la obra; en el sexo, se antepone al más íntimo encuentro de los cuerpos. En ambos casos exalta la imaginación y aumenta (aunque en casos poco afortunados disminuye) la expectación, en otras palabras crece el deseo de entrar al cuerpo (literario o humano) que se tenga entre las manos.

Un gran libro sin prólogo no deja de ser bueno, pero qué mejor que lo contenga, nada hay como calentar motores, preparar el ring para la batalla...

Hace unos días hacía esa comparación, mientras platicaba con una amiga. Ambas coincidíamos en recordar con más ... ganas... a aquellos hombres que tenían el detalle de 'precalentar' el ambiente.

No reniego de aquellos que han entrado sin anunciarse, pero tampoco han sido algo memorable. Con esto no me refiero a preparaciones románticas/cursis/gastadas, no. Tampoco que tienen que hacer un largo pre-show a huevo todo el tiempo, pues no podría negar lo rico que es un ocasional y ansioso rapidín, no del tipo 'conejito' sino de esas veces en que la ropa quema si sigue puesta...
Sólo digo que personalmente cuando un hombre hace un buen faje con un beso bien dado, con caricias de esas que prenden, puede dejarme verdaderamente mareada de tan a gusto y entonces el deseo y la rendición de mi cuerpo se lleva a los 5 sentidos.

... voy a leer un libro.

1 comentario:

Leliel dijo...

Ya lo habia escrito en algun lado, y no se donde. "Pienso que no hay nada más chingón que el sexo, que el mismo preámbulo y los juegos que lo inician."

Yo por mi parte como no hay libro cerca... me voy a la regadera. :'(