miércoles, diciembre 22

52 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca

Comenzaré con los recuentos de este año. Tal vez de nada sirvan, tal vez sean sólo un ejercicio de memoria o tal vez la necesidad de saber que este año significó algo. Por mi parte, lo dejo escrito para saber, en un futuro no muy lejano, si pasó la prueba del añejo.

Ahora les va una breve explicación del certificado de añejamiento que otorgo a mis películas favoritas: 

Es 1999, tengo 17 años, estoy en sexto de prepa y atravieso por la adolescencia cinéfila. Corro a ver Belleza Americana que para el momento de su estreno ya ha hecho bastante ruido. Me encanta y la veo más de tres veces. Me enloquece la escena de la bolsa.

10 años después la veo de nuevo y me sigue gustando PERO unas dos rayitas menos. La pareja de chamacos emos (TAN adelantados a su tiempo) no me gusta tanto y la escena final de Anette Benning tampoco. Ya no soy fan de la bolsita danzante, pero sí del dicurso.
Conclusión: es recomendable, pero no al grado de los clásicos.

Aclarado lo anterior, vamos a lo que nos truje: 

LA PIVELINA (Tizza Covi, Rainer Frimmel; Austria; 2009).

Una mujer mayor con el pelo teñido de un rojo imperdible, camina por un parque, tratando de atrapar a su perro. De pronto, se encuentra con una linda niña pequeña, sentada en un columpio. La cría trae una nota y una fotografía en la chamarra: la madre se la ha encargado. Angustiada, regresa al campo de trailers del circo donde trabaja, preguntándose en qué situación debió estar la madre de la pequeña para encargarla con ella, una extraña. Se supo observada, se supo confiable.

Su esposo (o pareja, qué sé yo), insiste en acudir a la policía para evitar que parezca un secuestro. Pero cómo la van a dejar en la policía si es tan pequeña...

Los días que la Pivelina pasa en casa de los cirqueros, le inyecta chispa a su inusual modo de vida. Hasta el vecino adolescente cuida de ella, empeñándose en hacerle pasar buenos ratos. Resulta imposible no quererla, no enamorarse de ese tierno estuche que parece no hacer berrinches y no llorar hasta destrozar los oídos de sus cuidadores.

Al final, la pivelina fue un ejercicio de querer, recibir afecto, aprender y dejar ir. Como muchos quereres. 

NOTA ADICIONAL: Un amargo amigo afirmó, para mi asombro, que si pudiera estar seguro de que tendría una hija como la pivelina, rompería su voto de cero hijos. Sí, tan linda es.

MATERIA BLANCA (White material, Claire Denis, Francia, 2009)

María vidal, jefa de una familia francesa autoexiliada en África, se niega a deja su hacienda cafetalera, a pesar del riesgo inminente. Los conflictos bélicos y raciales son escenario de las devastadoras condiciones que la protagonista, insiste en no dejar, empecinada en la idea de que en Francia su vida sería demasiado fácil, demasiado cómoda. 

Materia blanca: relojes de oro, collares y pendientes que no sirven más que para echarle leña al fuego. 

La actuación de Isabelle Hupert SIEMPRE es digna de verse. 

Recomendable.

LOS GATOS PERSAS (No one knows about persian cats, Bahman Ghobadi, Francia, 2009).

El director de esa joyita titulada Las tortugas pueden volar, lleva al cine la historia de una banda iraní de rock independiente que quiere figurar y salir de gira por todo el mundo a pesar, para bien y mal, de las difíciles circunstancias del país en el que viven. Para bien porque eso les da sonido y contenido que no los deja pasar desapercibidos; malo porque tienen que enfrentarse con una corrupción terrible desde el mero hecho de tramitar visa y pasaporte. 

La banda, inicialmente formada por dos integrantes, encuentra en Nader, no sólo el contacto con el Santo Domigo Iraní, sino un amigo que eventualmente se encariña con ellos y busca ayudarles. Pero como dice el refrán, de buenas intenciones están sembrados los infiernos y panteones. 

Los gatos persas presenta el rompecabezas musical de Irán y que van desde raperos, hasta la versión iraní de Tom Waits. Y claro, el sountrack es maravilloso.

ADVERTENCIA: SI NO LA HAN VISTO SÁLTENSE ESTE PÁRRAFO, QUE AHÍ VIENE UN SPOILER. 
Me pareció que Los gatos persas no mantiene el mejor ritmo pero en el momento final da un levantón increíble. 
Terminada la tristísima canción que cierra, Gruñis, Pok, Carlos y yo pensamos que esta película sería la mejor opción para los orientadores educativos que quisieran formar puro zombie oficinista o empleado respetable. La presentación sería algo así: ¿Tienes sueños? mira nada más lo que te puede pasar...
Y, como buenos orientadores, esconderían la vedad acerca de la banda: que sí la armaron y andan de gira por Europa. 
FIN DEL SPOILER

MUY recomendable. 

LOS CHICOS ESTÁN BIEN (The kids are all right, Lisa Cholodenko, Estados Unidos, 2010) 

Joni y Laser son hijos de la inseminación artificial a la que se sometió un matrimonio lésbico. En plena adolescencia deciden conocer a su padre (Paul) quien, sorprendido pero gustoso, accede.

Paul, interpretado por Mark Ruffalo, se va colando en sus vidas poco a poco, provocando los celos de Nic, la mamá mandona que a todos tiene un poco hartos con su carácter estricto y su muy ocupada vida laboral.

El recién llegado papá significa un respiro para todos, incluso para Jules, la mamá hippie, estancada entre su carrera que no despega y la desatención de Nic, aunque al final termina convertido en un un simple tropezón del que todos parecen recuperarse. 

ADVERTENCIA DE SPOILER
Al final la moraleja parece ser: si tienes familia, ellos estarán ahí aún cuando te hayas comportado bien canalla (previo ofrecimiento de disculpas, claro está); si no tienes familia eres un triste perro solitario, no tienes nada. 
Tan educativa conclusión no fue de mi total agrado, pero aún así, la película es recomendable, los diálogos están bárbaros. 
FIN DEL SPOILER

Recomendable para extensa charla de café.  

Esas fueron mis favoritas de la Muestra. Próximamente mis favoritas de la cartelera comercial 2010. 



viernes, diciembre 17

LAS EDADES DEL CINÉFILO

Cinéfilo: especie que ama el cine, ve tantas películas como puede, las analiza, se divierte, reflexiona, se ve a sí mismo y/o a los demás a través del celuloide. Lo vive y respira, no podría hacer otra cosa. Tarde o temprano se dará cuenta que, como decía Tarkovski, está experimentando el privilegio sentir como vida propia lo que se está desarrollando en la pantalla.

Ama el cine, sí, y su amor es la constante durante las etapas que atravesará hasta convertirse en un cinéfilo mayor. ¿Cuáles son esas etapas? Aquí les dejo unas ideas:

Cinéfilo infante: Le gusta el cine y lo devora. Ve toda la cartelera comercial y una que otra rentada. Se rige bajo los estándares hollywoodenses y critica con la misma vara a todas las películas. Se deja guiar por los actores, no por los directores: 'la nueva de Michael Douglas'. Es un entusiasta.

Cinéfilo adolescente: Por casualidad se topó con Tarantino y/o Jororowsky y/o Greenaway y/o Reygadas y/o cualquier otro transgresor y sintió la luz de la verdad frente a sus ojos. Desprecia profundamente las porquerías que hace Hollywood, prefiere ver cine de arte (así le dice él) para gente culta y entendida. Aunque ha visto una o dos películas de los mencionados directores, siente que lo sabe todo. Vio el séptimo sello y les dice a sus amiguitos que ve 'otro tipo de cine' y aunque no lo entiende, lo alaba. En los 90's vio Pulp fiction y sostuvo que se trataba del no-va-más del cine; en 2003 y 2004 vio Kill BIll 1 y 2 hasta rabiar. Compró una espada en un ataque de fanatismo. Cuando vio el topo, se supo en la cima de la pirámide intelectual respecto de todos sus conocidos. El cinéfilo adolescente puede llegar a ser muy arrogante al grado de auto denominarse orgullosamente snob. Es duro de roer y resulta difícil sostener una charla con él: todo lo sabe, todo lo ha visto. A todos, cinéfilos y no, les vomita sus amplísimos conocimientos en la materia, ante la más mínima provocación. Presume (falsamente) que desde muy my niño comenzó a ver todo Fellini o que vio El discreto encanto de la burguesía cuando iba en la primaria y le encantó. Lamentablemente, muchos cinéfilos nunca en su vida evolucionan y continuan siendo adolescentes hasta el fin de sus días.

Cinéfilo maduro: Es un tipo disciplinado que se esfuerza por conocer el trabajo completo de los directores que le gustan, para tener la satisfacción de conocer sus distintas etapas. No presume. Cuando le preguntan, responde sin arrogancia. Invariablemente, su interlocutor notará el gran amor que tiene por el cine. Si está rodeado de cinéfilos, puede descocerse en una extensísima plática, sino, no pretende lucirse ante nadie. Sabe que la cinefilia es muy similar a la alimentación: el buen cine  es como un filete, los placeres culpables y comerciales son como una hamburguesa. Así que uno puede comer en su mayoría jugosos filetes, pero de vez en cuando se antoja una hamburguesa. Pero una buena, no de las que trasmiten tifoidea. Si algo del llamado 'circuito de arte' no le place, lo dice y lo sostiene con fundamentos. No alaba por seguir a la manada. Reconoce que Hollywood ha hecho cosas espantosas, pero también le ha dado grandes momentos de gloria al cine. Está abierto a ver cine de todo el mundo y conserva la capacidad de sorprenderse. 

Cinéfilo viejito: Si contaba con una banda cinéfila, probablemente todos a) estén jugando con sus nietos, o b) estén muertos. Sus gatos, únicos compañeros que se han mantenido fieles, no pueden acompañarlo al cine, así que el cinefilo solitario lleva una bolsa con whiskas a todas partes para sentir su compañía. Se une a las conversaciones ajenas en la fila, con la esperanza de formar un nuevo rat pack. Es completamente intolerante con la gente que osa hablar dentro de la sala antes de que empiece la función, pues para él equivale a estar echando desmadre en un recinto sagrado. Padece una suerte de neurosis feliz. 

¿Cuál eres?... ¿seguro? Próximamente subiré un test y lo verificaremos.

Gracias mis cinéfilos neuróticos, Pok y Carlos, por sus contribuciones para el presente post.

miércoles, diciembre 15

THE SOCIAL NETWORK



David Fincher vuelve a hacerla y yo le aplaudo de pie.

Las historias de millonarios que aprendieron cómo enriquecerse comprando basura y vendiéndola cara, expandiéndose mientras exprime a sus empleados y sangra a los consumidores o que poseen corporaciones psicópatas (remember The corporation) me dan una hueva inmensa. Pero cuando el dinero fue accesorio, entonces sí, la cosa se pone interesante.

Mark Zuckergberg es el millonario más joven de la historia. Preciso: billonario. ¿Y eso qué? Jodidas encuestas que todo lo reducen a un número.

PARÉNTESIS CULTUROSO.

En algún número de Letras Libres, Gabriel Zaid dijo (palabras más, palabras menos) que para comparar a la gente se le tiene que reducir a un número. Así, la sociedad, inmersa en la competencia trepadora, podría saber quién era el nadador que más metros recorría o el barrendero que más calles barría, lo que reduciría toda la experiencia del nado o el barrido a un número, cuando lo importante era nadar sabroso y barrer contento.

FIN DEL PARÉNTESIS.

Lo interesante de la película, al margen de los millones del joven Zuckerberg es la historia de traición, revancha, soledad, amargura y demás bellezas para las que David Fincher se pinta solo. Es justamente en estos ambientes oscuros donde el director parece moverse con mayor soltura y nos demuestra que la infame Benjamin Button fue sólo un tropezón.

Los personajes están perfectamente bien armados, así que desde su presentación dan una idea clara del desfile de personalidades que veremos en la pantalla. 

La intensidad y credibilidad de las actuaciones es otro gran mérito de la película y dan cuenta que no fueron en vano las ciento-y-tantas veces que Fincher osó repetir la misma toma: Andrew Garfield, como Eduardo Saverin, se enfundó en elegantes trajes, dispuesto a conseguir clientes de poca monta para la naciente red social; Justin Timberlake, como Sean Parker, el (antes) chavito que creo nada más y nada menos que Napster, el que le pintó dedo a las disqueras; y Jesse Eisenberg interpretando a un Mark Zuckerberg repleto de claroscuros que corre en bermudas, calcetines y chanclas por los pasillos de Harvard, con la mente clavada en esa página que está haciendo, cuyo potencial intuye, pero cuyo tamaño en ese momento no imaginaba. A ratos arrogante y cruel, a ratos solitario, insistente e inseguro, es, por mucho, uno de mis personajes favoritos del año. Aquí una cita brevísima:

Erica Albright: Why do you keep saying I don't need to study?
Mark Zuckerberg: You go tu B.U. ...

The social network logra mantener muy buen ritmo a lo largo de su poco más de dos horas de duración, lo que sólo se puede sostener cuando aparte de tener una buena historia, está bien filmada.

Lo bueno: Todo. En especial la fotografía oscura.
Lo malo: El trailer que pasaban en salas mexicanas no era el bueno.
Lo feo: El trailer chido se quedó acá

Corran a verla, es de las imperdibles del año. 

viernes, diciembre 3

Guillermo del Toro en la FIL 2010


O cómo aprendí a dejar de preocuparme por el entumecimiento de mis piernas mientras esperaba su autógrafo y me enamoré de los famosos ojos tapatíos.

Salimos el sábado por la tarde con rumbo a Guadalajara. Por la hora, nos esperaba un tránsito de mierda en las casetas. La espera se hizo menos larga gracias al juego que inventó Carlos:

Alguien comienza diciendo el nombre de un actor o una película y el siguiente utiliza alguna de las palabras de esa oración en otro actor o película.

Ejemplo:

Francis Ford Coppola - Sofia Coppola - La decisión de Sofía - La decisión más difícil - A hard day's night

Pero no todo es tan plano. Puede pasar esto:

- John Cassavetes - John Houston - París, Texas (Houston, Texas - París, Texas)
- Tres colores: Rojo - Moulin rouge - Mulan - Mulan 2

En fin. Después del largo recorrido llegamos a Hostal Tequila Backpackers, donde nos recibió un tipo amabilísimo (y apenadísimo porque después de haber dado un par de vueltas no encontramos ni una triste taquería abierta).

Al otro día nos levantamos RE temprano para recorrer la FIL y luego formarnos para la presentación de Oscura.

En mis andanzas encontré el Meleficus malleficarum y el Evangelio de Judas de Alberto Vázquez, publicado por la editorial Astiberri, un cómic que narra la historia de Judas, la ardilla católica, quien entre sus cuitas pasa por los lances de un cachondo mensajero de Jesús Cristo.

Emocionados (bueno, yo emocionada, mis amigos neuróticos y ansiosos), ocupamos nuestros asientos. Faltaban 5 minutos para que empezara la presentación y comencé a sentir ese cosito que da cuando conoces a tus admirados. Sabía, por entrevistas y comentarios, que el tipo era buena onda pero, ¿y si ese día iba de malas?, ¿si se le antojaba ponerse divo? Demonios, sería tan triste como el día que conocí a Jodorowsky en la presentación de su obra El sueño sin fin, donde hizo gala de una mamonería absoluta durante la firma de autógrafos. Después de ese día preferí a Joderowsky.

Pasaron los 5 minutos y Memo salió a la vista del público, que aplaudía y chiflaba con verdadera enjundia.

Es sabido que Del Toro es vampirófilo de corazón y que ese ha sido un tema recurrente en sus obras, por lo que durante la entrevista no podía faltar la pregunta relativa a los vampiros de Crepúsculo y similares. Para mi sorpresa, a diferencia de otros seguidores del tema, no recitó todos los adjetivos usuales para el tema: porquería-asquerosa-chingadera sobrevalorada; en cambio, ofreció su perspectiva:

El vampiro es un tema muy elástico que puede utilizarse desde la promoción de cereales hasta para creer en el celibato y fabular un amor romántico, aunque yo prefiero los vampiros pansexuales. Yo desayuno cereal todos los días y tengo un cuerpazo. 

PARÉNTESIS DIZQUE CULTUROSO 

Eso me recordó un fragmento de El lobo estepario en el que Armanda (palabras más, palabras menos) le dice al Lobo que es un niño porque no acepta que otros puedan interpretar a su amado Van Gogh de una forma diferente.

La cosa aquí no es una defensa a los puñeteros vampiros que brillan con la luz del sol, sino que le aplaudo a Del Toro su postura Armandezca: Te puede gustar algo. Eso no significa que a todo el mundo le guste de la misma forma. Es más, eso que te gusta puede tener reglas y no todos van a seguirlas.

En fin, yo prefiero los vampiros que, como viles insectos, no tienen otra meta que la voracidad y también los que, despojados de glamour, nos regala John Ajvide Lindqvist. 

Hablando de Lindqvist, escena en la que Eli lame sangre del suelo en Déjame entrar, ¿no les recordó aquella en la que Federico Luppi lame sangre del piso de un baño? 

Ahhh, maestros!

FIN DEL PARÉNTESIS DIZQUE CULTUROSO

Luego, entre otras cosas, contó que no obtuvo apoyos para terminar Cronos, así que dijo chinguen a su madre y pidió un préstamo bien grande. Una vez endeudado cabronamente, vendió su camioneta. Ya no le quedaba nada, pero Cronos estaba terminada. Luego ganó un premio con el que pagó la deuda. Si creen en sus proyectos y manden a chingar a su madre a los demás, dijo. Cronos, esa película que alguien una vez ninguneó hoy es parte de la Criterion Collection (y ya está a la venta en Amazon).  Eso es a lo que llamo tener buena leche y muchos huevos. 

Ese párrafo que acaban de leer fue una respuesta muy bonita para una pregunta más bien pendeja y común: ¿cuál es tu mayor éxito y tu mayor fracaso?

Por cierto, cómo abunda la gente que hace preguntas digna de un madrazo. No sé ustedes pero esas de ¿cuál es el secreto de tu éxito?, yo quiero ser tan exitoso/a como tú, ¿qué me recomiendas?, hacerse autopromoción (tengo un cine club en x lugar, acabo de escribir x cosa que te gustaría), entre otras abominaciones, ya me tienen hasta la madre. 

Una vez terminada la presentación, corrimos desefrenadamente para hacer fila en la firma de autógrafos. Esperamos pacientemente durante 2 largas horas en las que no faltó el tarado que se querían infiltar. Antes de que empezara a repartir firmas, su gente nos dijo que nada más firmaría Noctura u Oscura. Un libro por persona. Lo bueno es que a Memo, mon amour, le valió madre y firmó absolutamente todo, se tomó fotos, estrechó manos. Ahora tengo el guión de Cronos firmado y desde hace una semana no me he lavado la mejilla ni la palma derechas... 

Qué buena onda es Memo: uno de mis amigos casi llora al verlo. Él su letanía completa y le firmó todo. Hasta se acordó de su nombre (porque lo stalkea).

Una vez cumplida nuestra meta, regresamos al D.F., felices. Esa felicidad terminó en la fila de la primera caseta. 

Misión cumplida. 


jueves, noviembre 25

Los pergaminos de Woody Allen

La autenticidad de los pergaminos es actualmente motivo de grandes dudas, sobre todo por cuanto la palabra aparece varias veces en el texto y en los escasos pasajes que finalmente han podido ser traducidos versan sobre temas religiosos familiares de un modo más que dudoso. (...) Ofrecemos a continuación los pasajes traducidos. 

Tres... Y vino a ocurrir que un hombre que vendía camisas fue azotado por tiempos adversos. Ninguna de sus mercancías hallaba comprador ni él prosperaba. Y el hombre oraba y gemía: 
- Señor, ¿por qué me haces sufrir de ese modo? Todos mis enemigos venden su género menos yo. Y estamos en plena temporada. Mis camisas son buenas. Mira la calidad de este rayón. Conseguí cuellos abrochados, cuellos de fantasía, pero nada se vende. Y no obstante he observado tus mandamientos. ¿Por qué no podré yo ganarme la vida cuando mi hermano menor se está forrando con su prêt-à-porter para niños?
Y el Señor escuchó al hombre y dijo:
- Acerca de tus camisas...
- Sí, Señor - exclamó el hombre, cayendo de rodillas.
- Ponles un cocodrilo en el bolsillo.
- ¿Cómo dices, Señor?
- Haz lo que te estoy diciendo, no te arrepentirás. 
Y el hombre cosió en en todas sus camisas un pequeño símbolo que representaba a un cocodrilo y he aquí y a ojos vista que su mercadería se vendió de improviso como rosquillas, y fue un gran rogocijo, mientras que entre sus enemigos era el llanto y el crujir de dientes. 


Los pergaminos forma parte del libro Sin plumas, de Woody Allen. 


martes, noviembre 23

¡Porque soy mujer!... ¿Porque soy mujer?


Las mujeres lloran de emoción. Las mujeres gritan y/o chillan. Las mujeres tienen esa odiosa modalidad 'bitchy'. Las mujeres son coquetas. Las mujeres son mansas trabajadoras. Las mujeres usan la seducción como ventaja laboral. Las mujeres son débiles. (Añada usted cuantas más se le antoje o haya escuchado). ¿Por qué? Porque son mujeres.

Leyendo lo anterior, tal pareciera que muchas de nuestras características están dadas en forma natural por la diferenciación sexual, olvidando que ante todo son construcciones socio-culturales, es decir, ficciones. 

Personalmente, me he hartado de las supuestas características que se tildan de 'naturales' cuando son meras costumbres que, con el paso del tiempo, han adquirido carácter casi obligatorio y que han sido respaldadas con estudios en los que supuestamente se acredita que x o y cosa le es natural y pertenece, de suyo, a un género.

No olvidemos que estudios hay muchos y respaldan infinidad de pendejadas. No olvidemos que la negritud (sí, como lo leen) y la homosexualidad, eran consideradas enfermedades.

Me choca escuchar frases que estereotipan al género, como si fuera de eso todo fuera antinatural, anormal. No sé ustedes, pero a) yo le creo a Morrisey cuando dice acerca de lo normal: en la vida no existe tal cosa y b) lo natural tiene muchos matices, pero eso sí, algo que sale de un imaginario, no es natural. 

Estábamos en que detesto las frases que dan por sentado que un ser humano, dependiendo de su género, debe comportarse de cierta manera y jugar cierto rol. Es del todo visible la falsedad de afirmaciones como: 

Los hombres son fuertes. Los hombres son violentos. Los hombres no hablan de sus afectos. Los hombres son desaliñados. Hay que atender a los hombres. 

Si bien es cierto el género determina aspectos biológicos, el comportamiento está hecho a la medida. No todas las mujeres gritan y lloran. Hay mujeres que no hablan de sus afectos. Hay mujeres violentas. Hay hombres que cuidan su aspecto. Hay hombres más débiles que algunas mujeres. 

Alguien podrá decir que, de seguir como vamos, invariablemente se logrará una mayor equidad de género y que, por lo tanto, esta discusión es ociosa. No lo creo, no al menos en mi generación. A como veo las cosas, se siguen cultivando profundas diferencias de roles. Para muestra dos botones: 

1. La mamá de una amiga encuentra una araña en la sala. Desesperada le grita al marido que baje para que mate al fatal arácnido.Después de matarla le dice: lo pudiste haber echo tú. A lo que ella responde, pero cómo dices eso, entonces ¿para qué eres el hombre?, esas son tus obligaciones. Y yo con el ojo cuadrado. 

2. Hace unos años, cuando trabajaba en un despacho penal, mi jefa (una abogada que con minifalda y escote pretendía obtener benevolencia en sus asuntos) me dijo: Ana, este asunto es muy importante, si es necesario te vas a comer con el MP, nada más le tienes que sonreír y estar linda para ganártelo. Ahh, no lo creo, respondí. Después de eso me pendejeó varias veces porque yo no sabía como 'funcionan las cosas'. Poco después me harté de su actitud hostil y renuncié. 

He dicho ya que me molesta la rigidez impuesta externamente a los roles masculino y femenino pero algo que me revienta es el rol auto impuesto. Gritar ayyy amiigaaaaaa, hacer berrinches de niña, enseñar el escote al juez para que se vea 'buena onda', exaltarse sin motivo aparente, todo ello so pretexto de que así es el temperamento femenino. Ella y yo pensamos que las mujeres más conflictivas y detestables que hemos conocido son, precisamente, girlie girls: mujeres que se creen su rol y lo ejercen (fácilmente identificables por creerse clones de la Nana Fine) y que en ocasiones aparentan estar liberadas (porque trabajan) pero buscan quién pague la cuenta. Esto es verídico: Yo le dije que no estoy acostumbrada a pagar nada, que él debe pagarlo todo porque es su obligación. Yo trabajo para mí, él para la casa. o_O

Por mí, si quieren pueden chillar, gritar, maquillarse como payaso o andar con la cara lavada, trabajar o no, pero háganlo porque quieren, no porque les corresponde. Nada les corresponde, todo se elige. 








Girls doesn't necesary love to shop. And boys can love to shop too.






Imágenes vía Appetite for equal rights.


jueves, noviembre 18

La ruta del hielo y la sal de José Luis Zárate.


¿Se acuerdan que para llegar a Londres, Drácula es transportado en barco desde sus terruños?
¿Qué fue de esa embarcación?, ¿salió ilesa después de llevar tan tremenda carga?

En la ruta del hielo y la sal, José Luis Zárate explora las posibilidades del Démeter y su tripulación.

Tensa y breve, la novela nos narra la historia de un capitán atormentado por su homosexualidad enclosetada y la suerte de los marinos que experimentan los efectos de la presencia sigilosa del caballero alto y delgado, cuya compañía ignoran. 

Sin duda, es uno de los mejores relatos de ciencia ficción en español que he leído, no en vano ha ganado tantos premios y su autor (el responsable de las minificciones en la cuenta de twitter @joseluiszarate, que hacen la delicia de chicos y grandes), al que pude escuchar en una de las clases del diplomado de Ricardo Bernal, es uno de los maestros más amenos y abordables que he tenido. 

Búsquenlo, disfrútenlo. 

Para despertarles el apetito, les dejo un par de párrafos. 

Sabiendo a sus hombres perdidos e ignorando las cuentas que entregará al tocar tierra firme, el capitán reflexiona acerca de la muerte: 

"Los miro recorrer el barco, tomar los objetos que atesoraron una vez y no encontrarles sentido alguno. La muerte, un filo cortando la realidad de tal manera que, desde el otro lado, nuestro mundo no sea más que una colección de cosas insensatas."

Y en algún momento conoce o intuye el precio de aquella vida: "...carne y alma convertidas en una. ¿No sería el paraíso la carne eterna?"



miércoles, noviembre 10

Scott Pilgrim. Y punto.

Sin duda alguna, lo que no se pueden perder de la cartelera es Scott Pilgrim que (por fin) se estrenó el viernes pasado. 

Basada en los 6 volúmenes del muy divertido cómic, la película transcurre con un ritmo impresionante: no se cae ni por un minuto. 

En pocas palabras, se trata de un adultescente que justo cuando empieza a salir con un pollito de 17 años, conoce a la chica de sus sueños: Ramona Flowers, una tough girl que se distingue por sus muy constantes cambios de color en el cabello. Si quiere seguir saliendo con ella, tendrá que vencer a sus 7 ex novios malignos. 

De entrada podría parecer que se trata de una épica para chavitos, pero como toda buena obra tiene más de una lectura: 




En la primera podemos divertirnos viendo la estética de cómic mezclada nintendo en pantalla grande. Y ya saben, todos los WHUP, KROWW y demás onomatopeyas gráficas. 

En otra, nos podemos acordar de las batallas libradas con los malignos y muchas veces omnipresentes ex. Al parecer siempre hay que vencerlos. ¿O acaso se la creyeron cuando su noviecito (a) les dijo que a él el pasado le hacía los mandados y que si hubo alguien antes ni se acordaba? 

Un gesto puede traerles de vuelta a los ex. Porque claro, así como algunos recuerdan a todos sus muertos, algunos otros recuerdan a todos sus ex caídos en batalla. A veces no paran de hacer comparaciones, a veces los recuerdos son inconscientes. A veces uno repite una frase que solía decir el ex. Y pum, se dispara el gatillo que detona olores, colores y (sin) sabores. Pobres de nosotros (de ustedes) si nos topamos uno de esos sujetos que se aferra a lo perdido, porque nuestro barato consuelo será ser recordados después de la graciosa huída. 

Pero bueno, ahí se inventan sus demás lecturas. 

Una cosa que extrañé en la pantalla fue Gideon, el gato de Ramona, quien por cierto es muy bien interpretada por Mary Elizabeth Winstead (que, por cierto, me recordó a Kate Winslet en Eternal sunshine of the spotless mind). 










Y hablando del los personajes, qué buen casting. En serio. Todos los fans asentimos al saber que Michael Cera interpretaría a SP, pero el resto del elenco es buenísimo, especialmente Kieran Culkin y el siempre disfrutable Jason Schwartzman. 


















Lo bueno: Toda!
Lo malo: Que no saliera Gideon el gato.
Lo feo: Como de costumbre, el título en español: Scott Pilgrim Vs. los ex de la chica de sus sueños. 

Sobra decirlo: IMPERDIBLE.  


martes, noviembre 9

Andar en bici en el D.F.

Después de pimpear mi bicicleta:



De aprender a manejarla con distintos tipos de tacones:





Y de aprender a esquivar ladies troca de las que abundan por mis lares, me dispuse a transportarme en ella al trabajo. 

La neta la neta, le temía a esos conductores que sin querer (por pendejos) cuando vas en carro te dan un besito en las facias y se disculpan con un 'no me fijé', ya que si alguien se echaba en reversa de pendejada o no se 'fijaba', en lugar de abollarme el carro, me quebrarían las patas. Y no, no quiero volver a pasar las de Misery (se acuerdan de aquella película en la que un escritor, interpretado por James Caan, queda postrado en cama a merced de su fan from hell -nada más y nada menos que Kathy Bates-?).

Bueno ya, volvamos al tema. He aquí lo que de mis andanzas bicicleteras he podido observar:

1. Es un paro que las banquetas tengan rampa para discapacitados, así no tengo que estar a par de los carros al cruzar avenidas muy atascadas, PERO la gente huevona insiste en subir y bajar la banqueta por la rampita esa, pues qué se creían que iban a hacer el violento ejercicio que equivale a subir un escalón.

2. Esas amiguitos que caminan en bola ocupando todo lo ancho de la banqueta no sólo son molestos para los demás peatones, sino también para las bicicletas. 

3. Cuando los padres recogen a sus hijos fuera de las escuelas se avientan a cualquier vehículo en movimiento (incluidos carros, desde luego) sin importar su velocidad, con tal de pasar antes. 

4. Digamos que hay un estrecho camino y quedan de frente peatón y bicicleta. El peatón se queda estático frente a la bicicleta (esperando que se quite, por supuesto) sin notar que es más fácil que él se haga a un lado. 

5. El caminar de un lado a otro sobre la banqueta sólo se lo aguanto al personaje de Singing in the rain. Los demás son la versión movidita de Rain man.

6. Y por supuesto, las ladies troca siguen llevándose el premio por no ceder el paso ni a madrazos. 

Fuera de eso y de que en esta época se me congelan los dedos en el manubrio porque uso estos guantes:



Ah sido RE bonito volver a andar en dos rueditas.

Vamos, háganlo.

Si quieren comprar o pimpear su bici:

les recomiendo Jack Rabbit, donde el chavo que atiende es re buena onda y alivianado.
NO les recomiendo City bikes, la vendedora es bien mamona y nomás no ayuda.

miércoles, noviembre 3

Mórbido.

Y por acá el recuento de la selección de cortometrajes que pasó Mórbido en un trailer bien grandote.

jueves, octubre 28

La invención de Morel



Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. 

Cuentan por ahí que cuando Adolfo Bioy Casares vio a Louise Brooks en La caja de pandora, se enamoró perdidamente: el típico corte bob de los años 20 que llama incesantemente la atención hacia el cuello, la coquetería en la sonrisa y la espigada figura, lo tuvieron en vilo.

Me puedo imaginar a Bioy con la mente repleta de Louise Brooks. Me lo puedo imaginar volviendo una y otra vez a ese recuerdo sin querer. Me lo puedo imaginar exorcizándola mediante pluma y papel en La invención de Morel. Tal vez por eso su lectura causa la sensación de estar viendo una película. 

La novela alude al amor, la inmortalidad, la soledad; temas que interesaban mucho a Bioy, quien temía a la muerte y se decía muy ocupado con las cosas de la vida para en un momento todo cesara. Decía que estaba dispuesto a firmar de inmediato un contrato para vivir 500 años, pero como dicho documento nunca apareció, murió en 1999. 

El prólogo que hizo Borges a la invención de Morel ha sido muy comentado ya que afrimó: "... no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta". En una entrevista, Bioy contó que la frase completa de Borges fue: "la trama es perfecta, pero el estilo no" (obviamente no la escribió completa en el prólogo). Y con eso le dijo adiós al yugo de la perfección. 

En pocas palabras, La invención de Morel cuenta la historia de un fugitivo que se encuentra en una isla, donde observa a Faustine, una hermosa mujer. La contempla sin exponerse a que ella lo mire. Cuando pasa frente a ella parece no darse cuenta de su presencia. ¿Por qué no lo mira?, ¿acaso se ha vuelto invisible?, ¿o está muerto y sólo mira y palpa su propia imagen?, ¿quién es la imagen? 

ADVERTENCIA
¿Han leído la novela? Si la respuesta es no, dele click aquí para descargarla y sáltense el siguiente párrafo.  

La frase definitiva: 
"... no hay más Faustine que esta imagen para la que no existo."

Lo puse en chiquitito para evitar el spoiler a los que no lo han leído.
Imperdible. Anden, léanlo. 

NOTAS:
La novela inspiró, entre otras cosas:
La película El año pasado en Marienbad de Alain Rasnais. Aún no la veo.
Una instalación realizada por Carlos Boccardo en 1996.
Gracias a Raúl Ojanguren por hacernos leve la espera para y proyectarla en el Film Club Café.


viernes, octubre 15

El futuro del cine mexicano

El domingo pasado fui al coloquio "Cien años de cine en México", que tuvo lugar como parte de la FIL del Zócalo. (El cine mexicano hace tiempo que los cumplió pero ya saben que este año están de moda los centenarios y bicentenarios).

Los invitados: Oscar Blancarte (director de Dulces compañías), Xavier Robles (guionista de Rojo amanecer) y Juan Antonio de la Riva (director de Elisa... antes del fin del mundo).

Entre las preguntas que soltó la moderadora (¿Cuáles son las dificultades para filmar en México?, ¿cuáles son sus películas mexicanas favoritas? y otras) se comenzaban a dibujar dos posturas bien distintas y una moderada. La diferencia se hizo nítida cuando respondieron a ¿Cómo ven el futuro del cine mexicano?

Una postura fue desalentadora: Sobre números gruesos, uno de los ponentes habló del desempleo: si entran unos 30 alumnos al año a las escuelas de cine y sólo figuran 2 ó 3, significa que el resto no tiene trabajo. También mencionó lo difícil que resultaba obtener apoyos económicos aún teniendo un buen (excelente, en sus palabras) proyecto. Luego hizo énfasis en que había mucho junior filmando con el dinero de papi y el dinero de los amigos de papi. Conclusión: El futuro del cine mexicano se ve mal.

Oscar Blancarte, mucho más buena onda, dijo que a las nuevas generaciones les resulta más fácil filmar con las facilidades que brinda la tecnología ya que no tienen que cargar (siempre) con todo el equipo. "Qué bueno que haya esta efervescencia por el cine, qué bueno que haya más gente filmando". Añadió que de esos 2 ó 3 que figuraban, tenían todo un equipo detrás compuesto de gente que no está desempleada. "Dedicarse al cine no significa nada más ser director, hay muchas más posibilidades: ser fotógrafo, guionista, editor, musicalizador".

Me imagino (o quiero pensar) que ese director debe ser muy buen maestro. Y no de esos que lo hacen pensar a uno ¿de esta gente me voy a rodear durante toda mi vida profesional?

Por ahí también se deslizó el tema de la piratería. Obviamente saben que afecta a la industria pero también saben que no se trata simplemente de eso. Claro. ¿Se acuerdan de ese espantoso comercial del papá pirata que pasaban en las salas de cine? Sí, ese que nada más muestras una cara de la moneda, promoviendo la burla y vergüenza una condición económica distinta. Ese que no muestra en qué trabajaba el papá, ni cuántos hijos tiene, tampoco si tiene pareja que trabaje, ni si el sueldo le alcanza nada más para cubrir necesidades básicas. Sentenciosamente dice: paterfamilias, sustento de tu prole, si compras piratería se burlarán de tus hijos y ellos se avergonzarán de tí. A ver cómo le haces, pero tendrás que comprar productos originales. ¿Cómo se supone que eso favorecerá la cultura de la legalidad? 

Juan Antonio de la Riva, después de poner en la mesa el acuerdo que han hecho las distribuidoras en Bolivia con los piratas, preguntó: ¿Quién es más pirata, el que vende una película a $150 o el que la compra a $15?

Nomás léanse la definición de la Convención de Ginebra:  

"Piratería es un acto ilegal de violencia o de detención o todo acto de depredación cometido con un propósito personal por la tripulación o los pasajeros de un buque o aeronave privados y dirigidos contra un buque o aeronave o contra personas o bienes a bordo ellos, cuando se encuentran en alta mar o en algún lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado."

En pocas palabras: un asalto en descampado. Depredación y fines de lucro a la vista. Ustedes dirán en dónde encaja la analogía. 

Finalmente, una cosa quedó clara: para entrarle al cine, sea en México o en cualquier parte, hay que tener pasión paciencia.    


martes, octubre 12

Me caga que la gente hable en el cine

Y más cuando están en la fila tras de mí,

Y no con un susurro cualquiera, sino con un tono escandaloso que promete durar toda la función,

O peor aún, los que nos permiten participar de su sapientes comentarios, de extremo a extremo de la sala,

O los que, hayan visto la película o no, explican cada detalle de la trama a su acompañante,

O los que mastican ruidosamente,

O los que hacen algún comentario digno de bofetada (como cuando al final de El séptimo continente, de Haneke, una señora exclamó tristemente 'ay, pobrecito y tantas ganas que tenía de irse de vacaciones' -.-)

O los que no dejan de patear el asiento enfrente de ellos (y que lastimosamente es el propio),

O los que parece que están viendo una comedia, cuando no lo es.

Seguro les ha tocado alguien así. A todos ellos les dedicamos este video:



Vía El enebro.

martes, octubre 5

PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO, INVIERNO.

El epígrafe es parte de una de mis novelas favoritas de Clive Baker: Hellraiser. Recomiendo mucho su lectura y mejor aún si se acompaña con el soundtrack en el que destaca la perturbadora música de Coil.

Ahora a lo que nos truje. Año luz salió de mi ronca pluma al recordar un rompimiento no muy añejo. Luego apliqué el mismo modelo 'anual' a otras relaciones y entendí o me pareció entender que: 

1. Las estaciones no siempre se suceden en orden. 
2. Cualquier estación puede tener durar más de lo que esperas pero eso sí, ninguna es eterna.  



AÑO LUZ

Las estaciones se desean unas a otras,
como los hombres y las mujeres,
para poder curarse de sus excesos.
Clive Barker

Primavera

Los días calurosos comienzan y con ello el ardor de los cuerpos.

Las tardes espléndidas de abril y el viento cálido de mayo barren con los abrigos: la piel se descubre. La lujuria se presenta en la tersura de los besos y en las ganas de tocarse, que no cesan.

Al caer la noche la temperatura no cede. Sólo retozar con el otro aviva y alivia el calor que se presenta a oscuras.

El amanecer llega con una brisa suave a través de las ventanas. El cielo claro invita a vivir, mientras los amantes se regocijan creyendo su amor infinito.


Verano

La temperatura abrasa los cuerpos recién entrada la mañana. Un haz de luz reverbera sobre las sábanas relucientes.

El mero contacto del agua con la piel se convierte en un placer exacerbado por las caricias de unas manos que la recorren con ansiedad.

Las primeras sombras del atardecer prometen convertirse en un refugio para el calor sofocante.

Los amantes jadean y se sofocan, olvidándose de la brisa quemante que se cuela por las puertas.


Otoño

Tibios colores pintan el alba.

Un soplo de viento frío da la bienvenida a las lluvias: la piel se cubre.

Los amantes caminan en silencio dejando el rastro de sus pasos sobre las hojas secas.

Por la noche apenas se miran: uno se distrae con la imagen de los árboles que se refleja en las ventanas; el otro ha cerrado los ojos.


Invierno

Las lluvias cesan pero las ventanas permanecen cerradas.

El frío ha entrado en la cama.

Uno de los amantes desliza su brazo por debajo de las cobijas buscando asir al otro.

Se olvida que sólo se ha quedado el aire. 


domingo, septiembre 26

Freaks

Siempre había preferido los maratones privados: unos cuantos amigos, un montón de películas, el baño siempre limpio y las pizzas calientes a media noche. A neurocinéfila como yo, los molestos cuchicheos, los baños apestosos o los codazos sin querer le enloquecen. 

Este sábado decidí ir al Noctambulante (organizado por Pánico de masas) en compañía de Gruñis, Pok, Alicia y Carlos. Me llevé una grata sorpresa, ya tengo un maratón público añadido a mi agenda mensual.

¿Cómo sobrevivió la neuro-pandilla?
¿Consiguieron sus neurolugares?
¿Qué tanto freak vieron?
¿Qué fue lo mejor de la noche?

Esas repuestas y muchas más en El enebro.


viernes, septiembre 24

Concurso caligrama 2010

Tenía un ratote que no entraba a un concurso literario. Este año finalmente me animé y eché la pluma al aire con Caligrama.

El concurso tiene 3 etapas. En la primera envié los microrrelatos Sus piernas y El dedo de dios. Superada esa parte envié Insomne territorio, un relato corto cuyo pase depende de la población del público en general.  Si paso esta etapa, enviaré un cuento de mayor extensión.

Y no es que los quiera de paleros, pero con su voto podrían pasar ;-)

Acá pueden leer los relatos y aquí pueden votar.

Ahora los dejo con: 

El dedo de dios.
- Qué extraño, pensó la hormiga mientras miraba el dedo gordo y arrugado que estaba a punto de aplastarla: Siempre pensé que estaba hecha a su imagen y semejanza.


miércoles, septiembre 15

Oficio de tinieblas. Tomen su bicentario.

Fernando Ulloa, uno de los personajes de Oficio de tinieblas de Rosario Castellanos, es el paradigma del hombre que quiere llevar la justicia a los lugares donde el terrateniente es rey. Es la representación del arrojo producto de la ingenuidad informada que no sabe el poder alq ue enfrenta; es un romántico que quiere cambiar una parte del mundo para darle sentido a lo que hace. Es el hombre que se impuesto el encargo de emparejar el ser con el deber ser y en lograrlo puede dejar la vida. 

La novela está ubicada en San Juan Chamula, Chiapas y por lo que dice Fernando Ulloa, la cosa no ha cambiado mucho:



"¿Y qué era México para los mexicanos, sino un enigma, un vago fantasma, un monstruo sin nombre? Había que reducirlo a nociones claras, a cifras exactas. 

Al hacer a un lado las mentiras de la propaganda, las exageraciones del optimismo, se hallaba como figura de la patria un inmenso horizonte desolado. Miseria, ignorancia, podredumbre. Un suelo cuya esterilidad agobia o cuya exhuberancia aniquila; una población pulverizada en innumerables caseríos aislados entre sí. Un hombre al que su trabajo no salva de la lenta agonía del hambre. Otro que no conoce más voz que la del látigo.

Y aparece la verdad. ¿Cuál es la riqueza de México? El filón de las minas se acaba, la prosperidad de las urbes decae. Lo único seguro nada más es la tierra. 

¡Qué lastima, qué desperdicio, qué crimen las grandes extensiones ociosas! ¡Qué escándalo el precio que sus dueños exigen por arrendarlas, ya que no quieren venderlas! Un gobierno justo tiene la obligación de arrebatar la tierra a las "manos muertas" que la poseen y entregarlas a las manos, ahora vacías del campesino, del indio, de los que siembran y van a compartir con todos la cosecha.

Pero esas manos muertas son ahora manos poderosas de rico y saben convertirse en garras para no soltar a su presa. ¿Qué se va a hacer entonces? Luchar, combatir. No sólo contra los terratenientes, sino contra la gran muchedumbre fanatizada que rehúsa aceptar un beneficio porque le han hecho creer que es un sacrilegio." 

¡Salud!


martes, septiembre 14

EMILIANO GONZÁLEZ


Acá el post de El enebro dedicado al GRAN Emiliano González. 

No se pierdan la lectura del cuento, toda una joyita. 



domingo, septiembre 12

Infancias

Como parte del Festival Shorts Shorts de este año, se exhibió Infancias (Enfance, Francia, 2007), una colección de cortometrajes que exhiben el evento decisivo y transformador que marcó la niñez de algunos de los grandes directores: Fritz Lang, Orson Welles, Tati, Hitchcock, Renoir y Bergman.

Se imaginan al pequeño Fritz Lang que desde niño acompañaba su rígida expresión facial con la disciplina del peinado. Imagínenlo tomándose muy seriamente eso de ser nazi, soltando críticas y condenas a una multitud tan inexacta como odiada, para luego recular. La disciplina y homogenización antes alabadas son expuestas a una dura crítica en la atemporal y enorme METRÓPOLIS.

Orson Welles siempre tuvo su rosebud.

Hitchcock vivía en un hogar religioso donde los castigos duros para acusaciones no exploradas, falsas o exageradas, no se hacían esperar. He ahí una de las influencias del característico terror psicológico de sus filmes.

Renoir, desde muy temprano entendió la diferencias de clases y se le adelantó al la apertura de abrazar lo otro mientras él, vestido de tetísimo marinerito, trepaba árboles con un salvaje amigo del bosque.

Un día, Bergman cae en cuenta que su hermana recién nacida es el origen de los problemas entre sus padres y decide que no la quiere. Su hermano mayor lo instiga a matarla y él, dudoso, acepta. Lo intenta y falla. Desiste después de tenerla en los brazos. Se hace latente el conflicto interno, el camino lleno de cuestionamientos que, en este caso, lo condujo a la comprensión del otro. 

Los cortos muestran rasgos del carácter que empezaba a definirse en esos parvulitos y son bastante disfrutables. 

Luego resulta interesante trasladar ese ejercicio al terreno propio. ¿Recuerdan uno de los eventos que, durante su infancia, los haya marcado? Yo me quedaría con un par: el día en que no pude memorizar justamente la lección que mi padre tenía para mí. Mientras me jalaba las orejas por tonta, no quité la vista de la estampa del osito que ilustraba esa palabra. Desde entonces y por bastante años, la disciplina, el orden y el castigo fueron algunas de mis constantes. Pero como no todo son mamadas en la vida, también recuerdo cuando mi abuela puso en mis manos las Historias extraordinarias de Poe, después de esa lectura nada fue igual. 

¿Qué hay de ustedes?











miércoles, septiembre 8

Las buenas hierbas

Hace añales compré El yerberito ilustrado del gran Rius, ese bueno, bonito y peculiar compendio de la herbolaria mexicana. Al poco tiempo ya tomaba una infusión matutina de cola de caballo para purificar mi sangre y vigorizarme. Era totalmente natura. 

Aquello de las buenas hierbas no me era nada ajeno. Aparte de mi afición por los remedios naturistas, mi abuela solía utilizar la flor de manzanilla, o bugambilia u hojas de naranja para hacerme un rico té y sí, el sabor es inmensamente más delicioso y denso que el de las bolsitas rellenas de polvo.

Tales recuerdos vinieron a mi mente, apenas entré a la sala de cine parta ver Las buenas hierbasla película más reciente de María Novaro (¿se acuerdan de Danzón?), que cuenta la historia de Dalia, cuya vida da un giro a partir de que se entera que su madre, Lala, sufre de Alzheimer y decide acompañarla y cuidarla a lo largo del espiral descendente que comienza a transitar, junto con los olores, sabores y recuerdos de las hierbas que la han acompañado la mayor parte de su vida.  

Debo contarles que por lo general evito ver pelis de este tema, porque 1. Me pongo sentimental, o 2. el guión trata de conmover hasta con el ladrido de un perro. 

La opción 2 definitivamente no es el caso de Las buenas hierbas, ya que trata el tema sin darle tintes de culebrón. Plantea los personajes, te pone el escenario, casi te deja oler el jardín de Lala y deleitarte con la vida happy-hippiosa de su hija. La enfermedad comienza a asomar la cabeza y luego las manos, hasta que se planta por completo en sus vidas. Con el dolor de quien ve desdibujarse frente a sí mismo a un ser querido, Dalia afronta la enfermedad, con todo su engranaje funcionando a cuestas, con su hijo, su trabajo y sus hombres, en fin, justo como suelen llegar esos cambios repentinos. 

SI NO LA HAN VISTO, HAGAN EL FAVOR DE SALTARSE EL PÁRRAFO QUE SIGUE:

El final fue una grata sorpresa. Sin esperar el deterioro 'natural' del cuerpo que ya no se mueve, de la memoria que ya no está aquí ni allá, Dalia toma una decisión bien pensada que antepone los deseos aún lúcidos de Lala a los propios. Fuera egoísmo. 

AHORA SÍ, CONTINÚEN LEYENDO.

La película tiene el tino de clavar varias estocadas a la memoria de los que hemos (y digo hemos porque mi hermana Sierpe experimentó lo mismo) acompañado a alguien durante la pérdida de la memoria. 

Me ocurrió con mi abuela: una parte considerable de mi vida la vi entera, lúcida, fuerte y de repente comenzó a deshacerse como un castillo de arena. Y sí, fue muy duro el día que supe que ya no se podía vestir sola, cuando tantas veces me vistió, que ya no se le daba lo de plato-sopa-boca, cuando demasiadas veces me dio de comer en la boca, que se le olvidó cómo contar, cuando en uno de mis recuerdos más nítidos me enseñó los números, que ya no puede leer, cuando me dio mis primeros libros. Y luego se olvidó hasta de mi nombre. Ese día me di la vuelta de inmediato, ocultando mis ojos llorosos. Ese fue el punto más triste, quise preguntarle: ¿ya no te acuerdas de la que (mal)criaste, consentiste y abrazaste? Y toda esa que era yo con ella se esfumó, porque uno muere cuando es olvidado. 

Me hubiera gustado mucho no verla deteriorarse tanto, convertida en un inerte tótem familiar en torno del que se reunían los que ignoraron que ella mismo dijo que la vida sin libros y sin movimiento no valía la pena. También me hubiera gustado tener más paciencia. Pero qué va, yo tan cobarde no podía verla en sus extravíos y permanecer quieta. 

Tal vez por eso a veces, en sueños, olvido que se murió. 

Terminé con mi azote. 

¡No se la pierdan!

Lo bueno: Ofelia Medina, Úrsula Pruneda y Ana Ofelia Murguía son ENORMES. 
Lo malo: Nada
Lo feo: No pude evitar mis lloriqueos.