martes, mayo 6

Etiqueta

La idea era poner las reglas del juego. Recuerdo haberle dicho q me molestaría q me pusiera a adivinar sus propósitos. También le dije q yo no haría de tripas corazón para estallar meses después de q hiciera algo q me molestara, se lo diría en ese momento y negociaríamos. No me escucharía decirle q no tengo 'nada' para q me sacara a tirabuzón las palabras.


Otra cosa q recuerdo haberle dicho es q, después de mucho haberlo platicado con mi anciano interno (q convive seguido con mi niño interno), sabía q no era muy factible q una sola persona nos llenara en todo momento, tomando en cuenta la complejidad de la vida humana y más aún de las relaciones de pareja, tan difíciles de acotar.

Le dije q para mí la infidelidad no era necesariamente un acostón, sino q podía tomar la forma de preferir la convivencia con otra persona hasta el punto de que la idea de andar con esa persona exclusiva o simultáneamente fuera cada vez más tentadora.


Una cosa le pedí si en algún momento de su vida no podía satisfacer sus necesidades: discreción. No soporto amantes engañosos y torpes. Le advertí: Soy bastante discreta. Etiqueta para amantes: le pedí el mismo cuidado.


Supongo q en el fondo sabía las deficiencias q teníamos, pero como francamente la idea de un hombre perfecto nunca me ha rondado, lo tomé como parte de mi crecimiento.


No fue discreto. Para cuando se lo pregunté ya sabía q aspecto de mi vida no podía ser llenado por él (el tiempo no pasó en vano).
No lo odio. Y no pq haga el teatro de desterrar el odio como un sentimiento q no sea capaz de experimentar, pq lo cierto es q existe y lo puedo sentir. Pero a él no lo odio, no. Necesitaría haber precedido demasiada pasión para engendrar odio. Me caga, me cae mal. Eso sí. ¿Pq no decirlo? Nada me asquea más q la doble moral, eso de no me enojo-no me altero-no grito pero hago chingadera y media con cara mustia, me recuerda pq amo a los hombres cabrones (no gandallas, y a los q me refiero en un post anterior)... habiéndome cuidado la espalda de toparme con esa pinche especie... sorpresas q da la vida.

4 comentarios:

Luis Ricardo dijo...

No cabe duda que el amor sigue siendo peor demonio que el cine. ¿no?

Ana Paula dijo...

Sí, es el demonio mayor... pero seguiremos danzando con él ;-)

Leliel dijo...

Gran madurez la tuya... no puedo decir mas..

Me acorde de La insoportable levedad del ser que tal vez ni al caso pero la infidelidad es algo innegable ya en muchos casos.

Pero la etiqueta para amantes no se si sea un barbarismo racional-racionado o un hecho de auto engaño y masoquismo puro.

Ana Paula dijo...

Leliel: Muchas gracias, por más innegable q sea la infidelidad no deja de ser espantosa... y el espanto de encontrarla por sorpresa es lo q me ha empujado a ese barbarismo racional, sin que sea autoengaño ni masoquismo, sino todo lo contrario. Es el macerado razonamiento al q llegué después de algunos incluir dentro de las cosas más inciertas de la vida a la fidelidad... tengo un post llamado 'fidelidad, la de mi estereo', échale un ojo... saludos ;-)