lunes, junio 1

Primitivismo político

Conste que no es apología a ningún partido, pero ahí les va una ENORME diferencia en la práctica práctica entre PRI y PAN:


Es común, en la materia de Responsabilidades administrativas de los servidores públicos, que éstos sean citados por no haber presentado su declaración patrimonial a tiempo. Se imaginarán que no la presentan por trácalas (a esos las contralorías ni se acercan),  pero no, a la mayoría se les va el avión y se retrasan.


El caso es que descuido o no, se trata de una omisión y entonces, a huevo se les cita a una audiencia para finalmente imponerles una amonestación, o sea un regaño, y/o una multa. Toda una lata y un desperdicio de recursos para un procedimiento tan insulso, por el costo-beneficio bastaría con la multa, pero en fin, así son los estúpidos excesos legislativos.


Bueno ya, al grano: Tuve un par de audiencias respecto de esas infracciones. Las dos servidoras públicas eran mujeres. Una, panista, amiga de panistas de altos vuelos. Otra, priísta, hija de príista de altos vuelos.


1. Preparar el documento de la panista fue un bomberazo, encargo especial, como si de veras fuera algo gravísimo.


A la audiencia llegué con anticipación, no fuera siendo que el pinche tráfico se pusiera feo y yo no llegara… entonces mi cabeza rodaría.


La gente suele ponerse nerviosa en esos momentos y por eso llegan antes o al menos son bastante puntuales; ella no, parece que le valió madres y llegó 15 minutos después, tan fresca. No estaba agitada ni llegó corriendo, se bajó del auto (oficial, of course) con chofer que traía. Me saludó muy amable, corrijo, MUY fresamable. No dijo nada de su retraso, ni me atosigó con preguntas nerviosas. Recuerdo muy bien que me preguntó antes de treparnos al elevador tuvimos esta conversación:


Panista: ¿Qué estás leyendo?

Rumu: ‘Al filo de la navaja’

P: Ah, mi mamá también tiene de esos libros, los reconozco porque tienen la letra muy chiquita.

R: Ah, mmm sí… Qué bonita bolsa traes.


Llegamos y nos estaban esperando, amabilísimamente. Ninguna ‘autoridad’ miró su reloj. La audiencia fue llevada por la mera mera (cosa que no ocurre en el 99% de los casos), quien durante el show trató a la jovencita esa con excesivísima cordialidad, más de la habitual, zalamería, diría yo, pero ella ni copia de su escrito llevaba y osó pedirle nada más y nada menos que a la encargada del changarro que le sacara una copia porfis. Se identificó con su pasaporte, como acostumbran hacerlo ciertas personas.

Mientras preparaban la audiencia, los de la contraloría se ocupaban de que la panista no se aburriera y le entraron al small talk político. Luego de disculparse (sí, disculparse, háganme el cabrón favor) por tener que llevar a cabo el procedimiento que era pedido por el sistema (no El sistema, eh, sino el sistema informático de función pública) empezó la cosa. En algún momento la joven panista dijo ‘o sea, les agradezco mucho las atenciones, pero o sea, en serio persigan a los que verdaderamente roban, no a mí, yo me iba a casar, me fui de luna de miel y se me olvidó la declaración, tenía la cabeza en otro lado y la verdad es que deberías estar buscando a la que gente que ha robado. Todo en un tono bieeeeen fresa.


De menos no era prepotente, así que fuimos amiguis durante un par de horas y luego me mandó un elegantísimo arreglo de chocolates, dándome las gracias.  


2. Con la priísta fue distinto. El escrito fue hecho con tiempo, nada de urgencias locas. Para la audiencia, ella y su papá pasaron por mí, para que yo no me molestara en manejar. La susodicha había sido citada por la misma razón de la declaración patrimonial. En esa contraloría no recibieron llamadas desde lo alto, así que nos atendieron muy amables pero no zalameros. La sujeta era amable y calladita, niña de papi. Ahora, el papi era todo un caso, en el camino me estuvo contando divertidas anécdotas y luego tocamos el tema político sin que pareciera conversación de señoras. Simpático el tipo, parecía cocodrilo.


La audiencia fue normal. En este asunto, la sanción, por ley, debía ser una multa de un mes de salario. Obviamente le pregunté si no podía cambiar la multa por una sanción administrativa. No se puede, licenciada (odio que me digan licenciada o lecenciada, con tonadita incluída), así lo dice textualmente la ley. Ni modo, pero tenía que hacer el intento, le contesté. Luego fue por la impresión del documento, afuera de su oficina. El papá de la priísta, que había estado presente en todo momento, velando por su treintañera cachorrita se le acercó. Ya no supe que pasó pero regresando, ella le dio un papelito.


Salimos, y ya estando en el carro, papá priísta nos dijo:


Me acerqué cuando fue por el documento y le pregunté lo mismo que tú y me salió con eso de que no se podía. Yo le dije, ya sé que no se puede pero, ¿Quién se va a dar cuenta si le quita un cero? Como si fuera un error de dedo, ¿Quién lo podría notar? Y se quedó pensando, y pensé de aquí la agarro: ándele, la infracción o la cosa esta fue muy simple, écheme la mano y sirve que le toca una parte, pues de que se la quede quién sabe quién a que esté en sus manos, mejor en sus manos, ¿no? Y por eso cuando entró a su oficina me dio un papel con el número de su oficina, para que le llame para ver cómo va la resolución. Tú te tienes que portar honesta, es tu papel, a mí me toca lo otro. 


Maeeeeestro! Más claro ni el agua.


En los dos hay corrupción, lo sé, pero qué va, no se comparan uno y otro, la forma discreta y tratando de convencer del segundo contra las críticas, ciertas y frontales, pero faltas de forma de la primera.


No estoy de acuerdo con que el extraño retorno del PRI sea la opción, pero con cosas como esta queda en evidencia que el primitivismo político del PAN no ayuda ni tantito.


¿Y la tercera vía?

7 comentarios:

Rafael Merino Isunza dijo...

El procedimiento al puro estilo de la vieja escuela Priísta: ayúdame que yo te ayudaré que para todos hay. Los Panistas tan básicos, burdos y poco sagaces para resolver cualquier cosa.

El Rufián Melancólico dijo...

La escena del PAN es una comedia musical; la del PRI es un juego de ajedrez. Y así son sus gobiernos. Todos a votar!!!

Jorge Jaimes dijo...

Mi querida Anita pues entonces pronto tendre que solitar tus servicios porque a mi no solo me fallo la primera, si no la segunda y la tercera y por lo mas chistoso que te parezca verás que mis cuentas bancarias si suben y suben y suben y vuelven a subir pero en deudas creo que tendré que pagar como normalmente lo hacemos los priistas pobres con amistad mucho alcohol y mucha fiesta y lo respectivo.

Estoy en total desacuerdo de la corrupción y estos nuevos priistas, si son sancionados la acataré la cual es impugnable jajajaja

Montserrat Algarabel dijo...

Ay, ¡pero qué cosas! Leer tu relato me convence de que no hay opciones políticas decentes en este país. Hace falta ver cómo se comportaría un perredista en esta misma situación... la verdad es que tampoco les tengo mucha fe. Contra lo que dice El Rufián Melancólico (¡perdón! no es nada personal): todos a unirse a la causa/grupo "Nadie me representa". Búsquenla en Facebook. Saludos, n.

MIGUEL ANTONIO LUPIÁN SOTO dijo...

Imagino el dolor que fue para ti "defender" a la panista... pero bueno, ¡seguro ya te acabaste los chocolates!

La Rumu dijo...

Creo que todos estamos de acuerdo en anular nuestro voto, ahm... ¿no los convencí?

Leliel dijo...

La tercera vía tampoco sirve y nos vamos hasta la cuarta, pero como esa nunca cuenta y se le considera paja o es vista como tal, resulta ser que en México no hay alternativa o "vía" mas que estar jodidos. Y es que, aunque la mona se vista de seda... tranza sera.

Crees realmente que anular el voto sea la solución?

Si algo debimos de haber aprendido es que cuando nadie vota, el PRD gana en sus encuestas jejeje