jueves, junio 18

Sin título

Había vivido en un espacio donde cada centímetro se encontraba limpísimo y romo, no fuera que el bebé (como lo llamaban hasta sus actuales 29), se hiciera una cortadita.

Rosa le amarró las agujetas hasta los 8 años, a los 15 todavía le preparaba el baño en las mañanas y a los 20 le gustaba cortarle los bisteces en cuadritos pequeños. Cenaban religiosamente todas las noches.

Si Rodrigo alguna vez hubiera escuchado el diálogo de incio de El topo, descartaría la película de inmediato. Nunca enterraría el retrato de su madre, aún si eso implicaba no llegar a ser un hombre.

Un mal día a Rosa la sorprendió un infarto cerebral. Se quedó en los brazos de Rodrigo, quien con una voz más queda y grave de lo habitual sólo atinaba a decir mamá, entre la conciencia del cuerpo exangüe que sostenía y la incredulidad, cortesía de la sorpresa. No se supo bien a bien, pero era de todos conocido que la depresión y ansiedad que le sobrevino después de la quiebra de su marido la tenía muy deteriorada.

Todo parecía tan irreal, que terminó por estar de acuerdo con la tía que claridosamente afirmaba que eso no había pasado, que debían estar soñando. Claro, la vida es sueño, pensó él.

Desde el funeral, sólo unas lágrimas adornaban su ya de por sí inexpresivo rostro. Rodrigo nunca había querido ser un hombre, ¿Por qué tenía entonces que enterrar ya no el retrato, sino el cuerpo de su madre?

Cada mañana le despertaba un llanto incesante. Una tarde el llanto paró. Apareció sobre la mesa un frasco dentro del cual flotaba una mano. Había traído a Rosa de vuelta. El resto de las mujeres estaban muertas para él, pero qué importaba, si podía oler su perfume de nuevo.

8 comentarios:

Miguel Lupián dijo...

Efectivamente, los hombres generamos una estrecha y extraña relación con nuestras madres.
Me gustó mucho la historia.

nimbemon dijo...

wow... muy freaky... muy bueno. Extrañamente me recuerdó a mi ex... horror!!!

El Rufián Melancólico dijo...

a mi me dan miedo las mamás. Mucho más la mia.

The fool dijo...

Ese es un lugar común y está habitado por Edipo.

Horror, horror, amor!! Nomás de pensarlo me da miedito... Bueno, al menos ahora podrás enterrar el retrato de tu ex, junto con el de SU madre.

Jajaja... ok, ya sos un hombre.

Don Isteri dijo...

La mano en el frasco era para que le siguiera Cortando los bisteces en cuadritos¡¡

Hermes dijo...

Niños de 30 años dependientes de las mujeres... me suena a el club de la pelea :)

Invierno Funk dijo...

hola... =D
si se ve el video de don fidel!! =D
espero estes super

Rafael Merino Isunza dijo...

Si el personaje hubiera conocido a Demian Hirst, le hubiera pedido poner a su mamá, muy guapa casi como una diosa, en una pesera llena de formol.