lunes, junio 22

Porque pixar sí piensa en mí


Porque Disney Pixar sí piensa en mí, incluye muertos y tragedias en sus películas.


En UP, su última entrega, hacen gala de una historia que disfruté tanto como la maravillosa animación en 3-D.


Charles Muntz, un explorador setentero, solía salir en busca de exóticas especies en exóticos lugares como sólo la *salvaje* América del Sur puede tener. Su pasión y su aventura son el sueño de Carl, un niño ñoñito y reservado que un día conoce a Ellie, una niña hiperactiva y parlanchina con quien comparte los mismos sueños de aventura (me recordó aquella escena en que Amelié y Nino, se medio salen por las ventanas de sus recámaras con un espejo en la mano para que jugar con los reflejos de la luna).


Desde entonces Carl & Ellie se vuelven inseparables y planean incesantemente su viaje a las Cataratas No-sé-qué-madre, donde tendrán una linda casa, justo donde empieza la caída del agua. Un sólo deseo para toda una vida.


Punto y aparte de la historia, pensemos en el deseo que, por sí mismo, se cuece aparte. El deseo da pie a las más intensas cicatrices y, en ocasiones, funciona como motor de vida siempre y cuando su objeto llegue en algún momento a nuestras manos, Pero ¿Qué pasa cuando no se satisface? Tal vez puedan ocurrir la secuencia de cosas que plantea UP:


Que Carl y Ellie se casan y viven tan Happy together, que la vida por momentos parece resplandeciente a pesar de las desventuras que forzosamente ocurren, ya que el secreto está precisamente en ese happy together (la secuencia inicial es una chulada).


Que, después de perder un bebé nonato, viven deseando viajar a las Cataratas No-sé-qué-chingaos y para ello hacen una especie de fondo de ahorros que continuamente se vacía para solventar las necesarias urgencias que se pintan solas lo más recurrentemente posible tanto más se desea la otra cosa.


Ellie tenía un cuaderno con un apartado de ‘cosas que voy a hacer’. Se supone que esas cosas serían referentes al viaje a las Cataratas. Así lo entendemos nosotros y así lo había entendido Carl. De nuevo, la realidad, tan irreversible y tan de hierro tira de pronto la cortina y Ellie muere. Carl se queda solo, con la amargura que el vacío puede tener sólo una vez que ha estado lleno. Parece que la vida se les fue en planes, en lugar de renovación de deseos.


Grisáceo escenario. Entonces tiene lugar el primer toque de la varita Pixar y aparece un pretexto para que Carl emprenda el tan esperado viaje a la Cataratas, impulsando a su casa y por tanto a su Ellie, con un montón de coloridos globos. Con el segundo toque aparece un niño regordete que le hace compañía durante todo el trayecto, quien se encarga de poner el toque de extra risa al guión.


Después de todos los ires y venires, incluidos una jauría de perros que me hicieron reír bastante, Carl llega a las Cataratas No-sé-qué, con la vista tan cercada por hacer realidad aquel deseo, que tarda en notar que el pretendido destino era tan sólo parte del camino.


Aquí viene el giro interesante: que lo inamovible de un deseo irrealizado lo convierte en frustración, en cambio si se es flexible, las circunstancias solitas acomodan crean nuevas expectativas. Para Carl la cosa siempre había estado en las cataratas, después de todo eso era lo que estaba anotado, ¿no?; para Ellie lo fue el día a día de la vida al lado de Carl. Ahí estuvo la aventura.


Ahora todos hagan ahhh. No se la pueden perder. Por cierto, el corto que pasan al inicio es bastante bueno.


También ví de nuevo Mi gran boda griega, de Joel Zwick (Estados Unidos - Canadá, 2002) y me reí horrores recordando:


- What do you mean he don't eat no meat?

[the entire room stops, in shock]

Oh, that's okay. I make lamb.

- What is wrong with Toula going to school downtown?

There is drugs downtown!

- My dad believed in two things: That Greeks should educate non Greeks about being Greek and every ailment from psoriasis to poison ivy can be cured with Windex.

- Give a word, any word and I’ll show that the root of that word is greek.



4 comentarios:

Miguel Lupián dijo...

Totalmente de acuerdo; la secuencia silente donde se nos cuenta la historia de la pareja (incluídas las tragedias que sustentan la película) es llegadora.
Me hizo pensar en los sueños y metas, que son totalmente dinámicos; día a día cambian. Y otra cosa que realmente me conmovió fue el manejo de el desapego de las cosas materiales: Ellie no es la casa. Y bueno, la tecnología 3-D es alucinante. El corto inicial es sencillamente imperdible; seguramente yo nací de una nube gris; Jo.

Invierno Funk dijo...

hoy la voy a ir a ver.. no leí el post... solo el principio y me emocioné!

ya te contaré!

el_vigia dijo...

Con tanto trabajo ne he tenido oportunidad de ir a verla. Espero que cuando me desocupe todavía esté en cartelera, sino me tendré que esperar hasta que salga el DVD.

Saludos!!

El Amo dijo...

A mi me gusto un montón, aunque unos tipos detras de mi que no dejaban de hablar me echaron a perder un poco el momento.