martes, abril 28

Live, from raccon city!


El fin de semana pasado, fue un encanto ver la ciudad llena de tapabocas azules, reposando, en espera de que pasara la alarma, en una quieta zozobra...

Después de un viernes infame, el sábado me parecía un juego de niños, hasta que un amigo comenzó a preocuparme, diciendo que viera las páginas de El país, Le monde y Presidencia. Me inquieté con el mes extra que concedió Hacienda, brrr... La amenza de muerte en cuestión de días debido a la gripe porcina, desató mis siempre latentes chaquetas mentales.
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El lunes, de vuelta a la rutina extrañísimamente alterada por un tránsito más que fluido, abundaban todo tipo de puntos de vista, los serios y los súper serios, los graciosos, los incrédulos y los despreocupados, mismos que se aderezaban con las más variadas teorías de la conspiración (virus hechos a la medida, laboratorios farmacéuticos que quieren sacar su stock de medicamentos y vacunas, artimañana política para distraernos de las elecciones, etc.) y terminaban por ponerle la cereza al pastel con las noticias que se difunden minuto a minuto, para nuestra gracia y desgracia (cuánta sabidurá pierdo en la información, dijo Thoreau).

La rapidísima difusión de este caso deja un claro recordatorio de que aquella vez en que Orson Wells transmitió por radio 'La guerra de los mundos', logrando la histeria norteamericana, se enterró bien hondo en el inconsciente colectivo la estaca del enorme poder de los medios de comunicación masiva que, a pesar de no ser un tema nuevo, no deja de sorprender.

Me cuesta algo de trabajo entender la necesidad de inmediatez de la información. No estoy en contra de ella pero sí de sus efectos secundarios que toman la forma de una angustia desbordante. Ello tal vez se deba a que dicha inmediatez es mi pan de todos los días y ah! cómo molesta no poder masticar las cosas y tener que escupirlas antes de deglutirlas... Lo mismo ocurrió en las penosas elecciones de 2006 y el avionazo de Mouriño. Tanta avidez de información, ¿Para qué?

Una cosa salió bien de tantísima información: Pocos trabajan en sus oficinas, casi todos están siendo desalojados, así que para no verse tan mala onda y una vez pasados los momentos cardiacos en el trabajo, el Príncipe decidió ponernos a trabajar en las tardes desde nuestras casas. Con toda la actividad parada, puedo teclear tranquilamente viendo mi ventana en un día soleado o una noche tibia. Debo decir que este aislamento me viene bien, sobre todo porque tarde o temprano, volveré al Castillo, a menos que un gracioso querubín con cara de puerco anuncie mi partida.

Parece triste estar encerrado, pero para esos casos recomiendo seguir mis malos consejos: Háganse una fiesta de dos.


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++ Dado que no pararía de trabajar y seguiría saliendo a edificios públicos exponiéndome a un mayor riesgo de contagio, pensé: ¿Qué pasaría si tuviera unos cuantos días de vida? Salvo que moriría atacada por los molestos síntomas de la gripe (por lo cual pasaría a dizque mejor vida con mi clásico achú-chingada-madre), no moriría infeliz. He vivido sabrosamente y a veces como pelotita de ping-pong. He leído obras que me han hecho pensar: todo está escrito y contemplado poesías sin poema, en fin, que en resumidas cuentas he estado en guerra y paz. Y habiéndolo disfrutado todo hasta aquí, me dejaría ir en caída libre...


6 comentarios:

Invierno Funk dijo...

me encanto tu reflexión sobre la inmediatez de la información, nunca lo había pensado asi y tienes razón...

hay que ser mas paciente y aprender a guardar la calma

gracias por el tip eh

saludotes cinema paradiso

Jocomic dijo...

Si, definitivamente hay que ser más paciente.

Juanito Escarcha dijo...

En el fin del mundo sólo le agradeceré al internet el hacermelo entretenido.

el_vigia dijo...

Ya lo dice Sartori: "Informar es proporcionar noticias, y esto incluye noticias sobre nociones. Se puede estar informado de acontecimientos, pero también del saber. Aun así debemos puntualizar que información no es conocimiento. Por sí misma, la información no lleva a comprender las cosas: se puede estar informado de muchas cuestiones, y a pesar de ello no comprenderlas".

Yo también tengo mi propia teoría sobre esto de la saturación de información que pronto pondré en el blog.

;-)

Rafael Merino Isunza dijo...

Comparto el hecho de estar contento al quedar tablas con la vida, sin embargo no dejo de ser terreno y querer un poco más, digamos que todavía me falta el IVA de la vida o ese: "otro ratito mamá".

The fool dijo...

Ya lo dijo Calamaro, antes pan y circo para el pueblo ahora clonazepan (o tamiflu) y circo...

Pues claro que falta el IVA vital, pero yo me refería exageradotamente al caso de irremediable muerte.