jueves, septiembre 11

Crónicas marcianas



Estaba checando este video en esquizopedia, y recordé cuánto me gusta el libro de Crónicas Marcianas de Ray Bradbury.


Usher II es una joya, quién la hubiera podido rehacer mejor.

Hay otra historia, El Marciano, en la que narra cómo un par de ancianos cuyo hijo ha muerto, se mudan a Marte. Ahí encuentran a un marciano que tiene la habilidad de cambiar de forma por el deseo de quien con él se topa; por supuesto que toma la forma de su hijo.


Es muy interesante lo que ocurre con el marciano al final, pero lo que recuerdo más es lo que hablan los ancianos al saber que el marciano, que ha tomado la forma de su hijo no es en realidad su hijo y sin embargo se quedan con él:


Cómo renunciar a lo que hemos deseado por tanto tiempo, aunque se quede sólo por un día y aunque luego el vacío sea más vacío y las noches lluviosas más húmedas...


Por ahora, para mí las noches lluviosas se han vuelto más húmedas. Las manecillas del reloj corren de nuevo, hemos dejado de abolir el tiempo... y el éste, tan tirano como de costumbre, vuelve a correr ahora tras de nosotros por separado.


2 comentarios:

Leliel dijo...

Creo que el desapego frió y conciso ha servido bien en mi caso.. a la larga me traerá problemas, lo se, pero todo tiene consecuencias

Por otro lado tarde o temprano todos buscamos una figura o persona que compensara la anterior perdida... quien lo hace consciente o inconsciente eso es interesante.

A diferencia de los ancianos.. yo prefiero la verdad, ser honesto conmigo mismo y el vació al principio y final. Hasta encontrar un, no vació que me comparta su nada... (que raro quedo eso)

También pensé en esa frase de:
Quien sufre mas, el que amo o el que nunca lo hizo?

Tus ultimas lineas me recordaron a otras de Joaquin Sabina.
...no soy yo, ni tu ni nadie, son los dedos miserables que le dan, cuerda a mi reloj...




..con ustedes este fue Leliel y otro mas de sus colagges mentales incomprensibles.
Saludos Ana Paula :P

Ana Paula dijo...

Los dedos miserables que dan cuerda al reloj... irreversibles, por fortuna.

Concientemente debo decirte que prefiero no elegiría algo que al irse dejara el vacío más vacío pero a veces puedes empezar algo condenado, sin darte cuenta...

;-)