
-Federico Reyes Heroles-
Luego me fui a un viaje donde el tiempo pasó muy lento.
Una misma situación puede tener una perspeciva trágica o cómica, según dicen un par de amigos, ambos escritores de teatro, trágico uno, cómico el otro.
Con esa idea, comienzan a desarrolar la historia que les cuentan desde su particular punto de vista....
Melinda es una mujer de treinta y varios (según recuerdo), divorciada de un hombre al que engañó y que ha perdido la custodia de sus hijos.
El asunto, aún sin matices, ya es bastante dramático; sin embargo, el escritor trágico le imprime un tono más oscuro y el cómico le impone, a pesar de todo, un tono más ligero, sin por ello hacer al personaje tonto y/o despreocupado.
El personaje cómico, sin por ello dejar hacer, dejar pasar, afronta la situación como lo que es: Una situación, no una tragedia, no un desaste (¿Parece que estoy haciendo chaquetismo zen?) y sólo actúa en consecuencia.
Insisto, se que no es de las más memorables de este director, pero me parece bien interesante el desarrollo de cada uno de los personajes, tomando en cuenta que parten del mismo punto.