miércoles, diciembre 15

THE SOCIAL NETWORK



David Fincher vuelve a hacerla y yo le aplaudo de pie.

Las historias de millonarios que aprendieron cómo enriquecerse comprando basura y vendiéndola cara, expandiéndose mientras exprime a sus empleados y sangra a los consumidores o que poseen corporaciones psicópatas (remember The corporation) me dan una hueva inmensa. Pero cuando el dinero fue accesorio, entonces sí, la cosa se pone interesante.

Mark Zuckergberg es el millonario más joven de la historia. Preciso: billonario. ¿Y eso qué? Jodidas encuestas que todo lo reducen a un número.

PARÉNTESIS CULTUROSO.

En algún número de Letras Libres, Gabriel Zaid dijo (palabras más, palabras menos) que para comparar a la gente se le tiene que reducir a un número. Así, la sociedad, inmersa en la competencia trepadora, podría saber quién era el nadador que más metros recorría o el barrendero que más calles barría, lo que reduciría toda la experiencia del nado o el barrido a un número, cuando lo importante era nadar sabroso y barrer contento.

FIN DEL PARÉNTESIS.

Lo interesante de la película, al margen de los millones del joven Zuckerberg es la historia de traición, revancha, soledad, amargura y demás bellezas para las que David Fincher se pinta solo. Es justamente en estos ambientes oscuros donde el director parece moverse con mayor soltura y nos demuestra que la infame Benjamin Button fue sólo un tropezón.

Los personajes están perfectamente bien armados, así que desde su presentación dan una idea clara del desfile de personalidades que veremos en la pantalla. 

La intensidad y credibilidad de las actuaciones es otro gran mérito de la película y dan cuenta que no fueron en vano las ciento-y-tantas veces que Fincher osó repetir la misma toma: Andrew Garfield, como Eduardo Saverin, se enfundó en elegantes trajes, dispuesto a conseguir clientes de poca monta para la naciente red social; Justin Timberlake, como Sean Parker, el (antes) chavito que creo nada más y nada menos que Napster, el que le pintó dedo a las disqueras; y Jesse Eisenberg interpretando a un Mark Zuckerberg repleto de claroscuros que corre en bermudas, calcetines y chanclas por los pasillos de Harvard, con la mente clavada en esa página que está haciendo, cuyo potencial intuye, pero cuyo tamaño en ese momento no imaginaba. A ratos arrogante y cruel, a ratos solitario, insistente e inseguro, es, por mucho, uno de mis personajes favoritos del año. Aquí una cita brevísima:

Erica Albright: Why do you keep saying I don't need to study?
Mark Zuckerberg: You go tu B.U. ...

The social network logra mantener muy buen ritmo a lo largo de su poco más de dos horas de duración, lo que sólo se puede sostener cuando aparte de tener una buena historia, está bien filmada.

Lo bueno: Todo. En especial la fotografía oscura.
Lo malo: El trailer que pasaban en salas mexicanas no era el bueno.
Lo feo: El trailer chido se quedó acá

Corran a verla, es de las imperdibles del año. 

2 comentarios:

Miguel Lupián dijo...

Esperaba muy poco de esta película (¿A quién le interesaba saber cómo se hizo billonario un tipo, con un producto que nos es tan común que ya se ha vuelto indispensable y con un director que últimamente había decepcionado?) pero salí sorprendido. La música, la fotografía, las actuaciones, los diálogos filosos y audaces... todo perfecto.

Anónimo dijo...

This article gave me a wonderful notion about this theme. Fantastic work. Thank you