miércoles, septiembre 8

Las buenas hierbas

Hace añales compré El yerberito ilustrado del gran Rius, ese bueno, bonito y peculiar compendio de la herbolaria mexicana. Al poco tiempo ya tomaba una infusión matutina de cola de caballo para purificar mi sangre y vigorizarme. Era totalmente natura. 

Aquello de las buenas hierbas no me era nada ajeno. Aparte de mi afición por los remedios naturistas, mi abuela solía utilizar la flor de manzanilla, o bugambilia u hojas de naranja para hacerme un rico té y sí, el sabor es inmensamente más delicioso y denso que el de las bolsitas rellenas de polvo.

Tales recuerdos vinieron a mi mente, apenas entré a la sala de cine parta ver Las buenas hierbasla película más reciente de María Novaro (¿se acuerdan de Danzón?), que cuenta la historia de Dalia, cuya vida da un giro a partir de que se entera que su madre, Lala, sufre de Alzheimer y decide acompañarla y cuidarla a lo largo del espiral descendente que comienza a transitar, junto con los olores, sabores y recuerdos de las hierbas que la han acompañado la mayor parte de su vida.  

Debo contarles que por lo general evito ver pelis de este tema, porque 1. Me pongo sentimental, o 2. el guión trata de conmover hasta con el ladrido de un perro. 

La opción 2 definitivamente no es el caso de Las buenas hierbas, ya que trata el tema sin darle tintes de culebrón. Plantea los personajes, te pone el escenario, casi te deja oler el jardín de Lala y deleitarte con la vida happy-hippiosa de su hija. La enfermedad comienza a asomar la cabeza y luego las manos, hasta que se planta por completo en sus vidas. Con el dolor de quien ve desdibujarse frente a sí mismo a un ser querido, Dalia afronta la enfermedad, con todo su engranaje funcionando a cuestas, con su hijo, su trabajo y sus hombres, en fin, justo como suelen llegar esos cambios repentinos. 

SI NO LA HAN VISTO, HAGAN EL FAVOR DE SALTARSE EL PÁRRAFO QUE SIGUE:

El final fue una grata sorpresa. Sin esperar el deterioro 'natural' del cuerpo que ya no se mueve, de la memoria que ya no está aquí ni allá, Dalia toma una decisión bien pensada que antepone los deseos aún lúcidos de Lala a los propios. Fuera egoísmo. 

AHORA SÍ, CONTINÚEN LEYENDO.

La película tiene el tino de clavar varias estocadas a la memoria de los que hemos (y digo hemos porque mi hermana Sierpe experimentó lo mismo) acompañado a alguien durante la pérdida de la memoria. 

Me ocurrió con mi abuela: una parte considerable de mi vida la vi entera, lúcida, fuerte y de repente comenzó a deshacerse como un castillo de arena. Y sí, fue muy duro el día que supe que ya no se podía vestir sola, cuando tantas veces me vistió, que ya no se le daba lo de plato-sopa-boca, cuando demasiadas veces me dio de comer en la boca, que se le olvidó cómo contar, cuando en uno de mis recuerdos más nítidos me enseñó los números, que ya no puede leer, cuando me dio mis primeros libros. Y luego se olvidó hasta de mi nombre. Ese día me di la vuelta de inmediato, ocultando mis ojos llorosos. Ese fue el punto más triste, quise preguntarle: ¿ya no te acuerdas de la que (mal)criaste, consentiste y abrazaste? Y toda esa que era yo con ella se esfumó, porque uno muere cuando es olvidado. 

Me hubiera gustado mucho no verla deteriorarse tanto, convertida en un inerte tótem familiar en torno del que se reunían los que ignoraron que ella mismo dijo que la vida sin libros y sin movimiento no valía la pena. También me hubiera gustado tener más paciencia. Pero qué va, yo tan cobarde no podía verla en sus extravíos y permanecer quieta. 

Tal vez por eso a veces, en sueños, olvido que se murió. 

Terminé con mi azote. 

¡No se la pierdan!

Lo bueno: Ofelia Medina, Úrsula Pruneda y Ana Ofelia Murguía son ENORMES. 
Lo malo: Nada
Lo feo: No pude evitar mis lloriqueos. 

  

2 comentarios:

Miguel Lupián dijo...

Gran película. Para ser sincero, iba con muy bajas expectativas (me sonaba el nombre de la directora pero no ubicaba alguna de sus películas) pero me sorprendió. La fotografía sencillamente no tiene palabras. Me encantó cómo retrató a la ciudad: toda verde. La escena con María Sabina es memorable y las actuaciones son muy buenas, naturales. En una entrevista leí que la casa de Lala es en realidad la casa de María Novaro. Tienen que verla.

Shom_Zk dijo...

Hola, he llegado hasta tu blog porque estoy buscando EL YERBERITO ILUSTRADO de RIUS. Y ahora también quiero ver la peli :P
jeje

vivo en argentina y es dificil conseguir estas cosas al no ser que lo encuentre on-line o para descargarlo.

Hay alguna posibilidad de que escanees el libro de rius?

Saludos!