jueves, abril 15

Matadero cinco

Me eché Los lanzallamas de Roberto Arlt antes de leer Matadero cinco de Kurt Vonnegut. Librazos ambos... aunque no resulta la mejor combinación para el ánimo. Uno existencialista y el otro desolador.

En una parte de los Lanzallamas, Remo piensa que sería muy buena idea empatarse con una ciega, ya que no se imaginaría con una mujer que pudiera ver aquello que no se le permite...

Ahora les dejo un fragmento de Matadero cinco:

Rosewater estaba leyendo en la cama contigua, y Billy le introdujo en la conversación preguntándole qué estaba leyendo.

La respuesta fue El evangelio del espacio, de Kilgore Trout, donde se narraba la historia de un visitante del espacio -por cierto muy parecido a los tralfamadorianos, según la descripción- que había hecho un profundo estudo del Cristianismo para comprender, en lo posible, por qué los cristianos encontraban fácil la crueldad. Llegó a la conclusión de que, por lo menos en parte, el problema era debido a un desliz existente en el NUevo Testamento. El suponía que la intención del Evangelio era enseñar a la gente, entre otras cosas, a ser compasiva, incluso con las personas más bajas y ruines.

Pero lo que el Evangelio enseñaba en realidad era esto:

Antes de matar a alguien, asegúrate de que no esté bien relacionado. Así es. 

El defecto de las historias de Cristo, decía el visitante del espacio, estaba en que era en realidad el Hijo del Ser más poderoso del universo, aunque pareciera un don nadie. Y los lectores así lo veían, de manera que cuando llegaban al momento de la crucifixión pensaban (y Rosewater leyó en voz alta nuevamente):

¡Esta vez han metido la pata al escoger a ese sujeto para lincharle!

Y ese pensamiento engendraba otro: Hay que escoger a las personas a las que se puede linchar. ¿Quiénes son? Las personas que no están bien relacionadas. Eso es.

2 comentarios:

Miguel Lupián dijo...

El lanzallamas todavía no lo leo, apenas voy a la mitad de los siete locos; pero Matadero 5 es excelente. Además de la que señalas, otra frase que me gustó mucho fue:
... Pretenderás hacer creer que eran verdaderos hombres, no unos niños, y un día serán representados en el cine por Frank Sinatra, John Wayne o cualquier otro de los encantadores y guerreros galanes de la pantalla. Y la guerra parecerá algo tan maravilloso que tendremos muchas más. Y la harán unos niños como los que están jugando arriba...

The fool dijo...

Sí, ese fragmento también me gustó. Pues claro los héroes de guerra de hollywood nunca son demasiado jóvenes, ni feos, ni cobardes. Basura.