miércoles, enero 6

Los siete locos


Fragmento de diálogo entre Erdosain e Hipólita:

- ¿Pero usted nunca sintió la extrañeza de vivir.
- Sí, eso sí.
- Cuénteme.
- Fue cuando era muchachita. Trabajaba en una linda casa de la Avenida Alvear. Había tres niñas y cuatro sirvientas. Y yo me despertaba en la mañana y no terminaba de convencerme de que era yo la que me movía entre esos muebles que no me pertenecían y es agente que sólo me hablaba para que yo la sirviera. Y a momentos me parecía que los otros estaban bien clavados en la vida, y en sus casas, mientras yo tenía la sensación de estar suelta, ligeramente atada con un cordón a la vida. Y las voces de los otros sonaban en mis oídos como cuando una está dormida y no sabe si suena o está despierta.
- Debe ser triste.
- Sí, es muy triste ver felices a los otros y ver que los otros no comprenden que una será desdichada para toda la vida. Me acuerdo que a la hora de la siesta entraba en mi piecita y en vez de zurcir mi ropa, pensaba: ¿yo seré sirvienta toda la vida? Y ya no me cansaba el trabajo, sino mis pensamientos. ¿Usted no se ha fijado que obstinados son los pensamientos tristes?

Y tan tan. He terminado el libro. Me parece que voy a extrañar su angustiante denzura.

Altamente recomendable.

P.D. El prólogo le hace justicia. Es La novela existencialista latinoamericana.

2 comentarios:

Miguel Lupián dijo...

¡Ya tengo ganas de leerlo!
Le haré lugarcito en la larga lista de libros pendientes.
¿Alguna vez se terminará esa lista?
Espero que no porque eso sería muy triste...

Leliel dijo...

Yo muchas veces en el ir y venir cotidiano he tenido una extraña sensacion de vivir esta vida que no es mia, de estar desencajado y ser solamente una lente de una camara que va guardando testimonio de todo el entorno. Pero que nada mas me pertenece o la sensacion de no pertenecer a nada.

...que loco.