
A finales del año pasado, la Secretaría de la Función Pública (SFP), convocó para el concurso "El trámite más inútil".
Cuando vi la convocatoria, me extrañó que saliera de una dependencia entre cuya función se encuentra la elaboración de laberintos decididamente kafkianos, entre otras bellezas.
El caso es que justamente hoy que amanecí de mal humor, hoy que estuve de mírame-y-NO-me-toques-MEJOR-AÚN-ni-me-mires, fui a revisar una inconformidad.
El área de inconformidades de la SFP, desde tiempos inmemoriales (cuenta mi no tan viejo y sí muy calvo jefe), ha tenido a la inamovible Martita en oficialía de partes. Ella, además de recibir todos los documentos del área es el contacto para cualquier comunicación con la gente que está dentro de las oficinas. Están en lo correcto, es la otra vocera. Hasta la cara es igualita, nomás que blanca.
Debe ser cuestión de nombres, porque acá si a la señora no le caes bien, también te la hace de jamón. La debes saludar bien y esperar a que le de la gana recibirte los papeles, porque si te paras a darle algo mientras ella anota algo, se limita a decir: espérame, yo te llamo... como si deveras. A eso súmenle que es lenta y si tiene 3 personas en la sala, contesta el teléfono diciendo: te marco luego porque tengo llenísimo y ando como loca. Y es que como es una RAM 64, sólo puede atender máximo a 2 personas.
Checar expedientes siempre tiene sus bemoles, pero demonios, algo que podría ser tan simple como un 'vengo a revisar el Expediente X con fulano' (como se hace en otros lugares), se convierte en el llenado de un formulario con varios datos, que Martita lee cuidadosísima y detenidamente y a veces en voz alta.
Hoy mismo me topé con un sujeto de alto pedorraje en la sala de espera, al que Martita le preguntó su número telefónico:
-¡Su número, no su extensión! le contestó muy fuerte un par de veces.
- Señora, vengo de aquí, le respondió.
- ¿Nada más viene a saludar? Inquirió ella.
- No, vengo a hablar con él de un asunto.
Puso cara de Martita (ash, pues de qué más) y entró a anunciar al sujeto importante. Casi de inmediato salió con las disculpas por delante:
- Discúlpeme eh, no sabía. Pásele y otra vez una disculpa.
Y cositas por el estilo. El colmo es que cuando te ve por ahí regularmente, trata de venderte cosméticos. Y ni así agiliza sus trámites internos.
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SFP debería hacer una nueva convocatoria 'Vota por el burócrata más exasperante'.
Ya tengo listo mi voto.
Y hablando de burocracia, todavía no me regresan esta multa. Tal vez la de por peridida. O no. Un día que tenga ganas de guerrerar me doy una vuelta por la Tesorería.