lunes, agosto 11

La sangre iluminada/ Sin aliento



Este fin de semana me tocó una ligera inmersión en la cineteca, como en los viejos tiempos.


Estaba decidiendo entre ver el documental La Gran Venta y La sangre iluminada.


Elegí la segunda y fue un grave error.


La premisa es, después de todo, interesante: Seis personajes que emigran de un cuerpo a otro, sangre, muerte... y pendejadas.


Después de la primera media hora la película comienza a aburrir. Los diálogos se sienten completamente acartonados y sus detalles 'mexicanos' lucen tan artificiales como los personajes pobres de las taranovelas.


De los 6 personajes no se explica su relación, ni cómo se encontraron, las historias quedan no entrecortadas con un corte torpe y recto, sino cortadas a mordidas que dejan la historia completamente dispareja.


Sobra decir que pasados 60 minutos ya deseaba que la peli terminara lo más pronto posible. No podía ni echar un siesta porque esa tarde ni sueño tenía. Total que me quedé hasta el final y descubrí que no es ni transgresora, ni bella. Es más, no es ni una interesante chaqueta mental.

Muuuy mala.


Después opté por irme a lo seguro y vi Sin aliento de Jean-Luc Godard. Imprescindible que es, cuenta la historia de Michel Poiccard, un ladrón de poca monta que huye (apenas unos pasos) de su inminente destino, mientras se enreda en un amorío con Patricia, una reportera norteamericana.


Michel es un tipo despreocupado que vive al día. Mata sin premeditación, roba dinero para comer y rentar cuartos de hotel y roba autos para transportarse. Nada más allá. Un buen día se reencuentra con Patricia y comienza seguirle la pista. Ella es más independiente y más indiferente. Juegan al gato y al ratón, pero ella sabe cómo alejarlo. Charlan, se divierten, se enamoran. A veces Patricia hace cuestionamientos que Michel responde con simpleza como aquel de '¿Qué prefieres, la angustia o la nada?´Según Michel la angustia es para los idiotas, es mejor la nada. Según Patricia es mejor la angustia, es mejor algo, lo que sea, en vez de nada. Según Kierkeggard cualquier sentimiento es mejor sobre la nada, ya que puede revelar algo, contrario a la nada, al vacío.


De acuerdo. Es mejor algo que el vacío. El vacío que, dice el Cazador de tatuajes, se encuentra verdaderamente en la superficie.


Ahora mismo quisiera algo y no la nada, pero paradójicamente nada puedo hacer por el momento para remediarlo. Así son las curvas de mi vida. Y por ahora me arrastro en la pendiente de la indiferencia, nada que decir. Nada que sentir. Sin ganas de hablar, ni de pelear, ni de destruir, ni de arreglar. Ni tristeza, ni alegría. No es un término medio, no es templanza (ojalá lo fuera).


Es falta de pasión y como no conozco medias tintas, es la nada.

2 comentarios:

Wayne dijo...

me gustan tus retrospectivas,tu aporte excelente

Ana Paula dijo...

Wayne: Tardíamente, pero gracias... ya escribié más de cine.