martes, octubre 5
PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO, INVIERNO.
martes, noviembre 17
Obsoleto
- Eventualmente recordaré el nombre del autor-
Sucede que un día pasé por donde no acostumbro pasar, en un día cuyo camino no acostumbro, pero el destino, ciego a las culpas (eso lo dijo Borges), me colocó en ese lugar a esa hora.
- Así que ayer estuvimos hablando de tí todo el camino de regreso y le platiqué cómo eran tu casa y tu gato, me dijo.
Sostuve la sonrisa, mientras recordaba que ella no sabía el final de la historia y definitivamente un encuentro casual no era momento para entrar en explicaciones fastidiosas.
- Nunca me imaginé que causaras ese impacto en su vida.
- Mhmjm (con cara de INgrata sorpresa)
- Dice que ya nadie le cuenta de tí, que sería buena idea si se reunieran.
- Claro, es su frase de cajón.
- En serio, me pareció que hace mucho no sabe de tí y por eso no dejaba de preguntarme.
Un interno ¿¡Y!? salió convertido en un:
- Difícil, pero cuéntame de tí, qué ha sido de tu novio.
- Shh, que vengo con otro.
- Ah vaya, mejor nos encontramos otro día.
Después de esa breve e indeseada conversación me extravié algunos momentos y concluí que no tenía ganas de verlo. No tuvo nada que ver con la maldita ruptura aquella, mi desanimo poco tenía que ver con que prefiriera limpiarle las orejas al gato, sino con el hecho de que ya no tengo nada que hablar con él. Corrijo: si lo tuviera enfrente no sabría qué decirle, no tendríamos nada que platicar. Ahora ya no sé qué había entre él y yo, ahora que todo es como una puta calle desierta.
Y la certeza del 'yo siempre querré hablar contigo' se fue a dormir para luego desvanecerse. Así, sin más.
lunes, octubre 19
Nomás tantito
martes, septiembre 22
Undisclosed desires
miércoles, junio 10
Verano fatal
Los días duraban años,
entre tus ojos y el mar.
Las noches duraban siglos,
entre tus gritos y el bar.
Fue un verano fatal.
-Prietto viaja al cosmos con Mariano-
¿Y qué de esas miradas que se encuentran en el calor de la noche?
¿Qué de las borracheras que en apariencia existen sólo para aliviar el calor aunque en realidad signifiquen una invocación?
Momento en que la comodidad de ayuntarse juntos, hace imaginar que los días duran años y los susurros hacen eco durante muchos veranos más.
¿Y qué, si llega como un temporal?
¿Y qué, si con su mismo nombre anuncia la fecha de caducidad?
Qué va, ya llegará el invierno.
lunes, mayo 18
A propósito de Benedetti
jueves, abril 30
La misma piedra
Ahora, dado que los tiempos de recorrido se han acortado tanto con este apanicado clima, llegué muy a tiempo. Para aumentar mi sorpresa, no tuve que hacer fila, no me tardé nada en abordar y el avión iba a la mitad de lleno... zas.
En cuanto pisé suelo jarocho, la belleza golpeó mis ojos y me olvidé de que todos traían tapabocas. Otro hecho sorprendente, pero bonito, bien bonito: Contra mis pobres expectativas, el sujeto que fui a ver era una delicia... y yo que ya había perdido las esperanzas de encontrar algún guapo en la marea burocrática del IMSS. ¿No despedimos de beso?, me preguntó. Pues total, se veía tan sano.
En fin, siguiendo con la noticia de moda, en las calles no se escuchaba otra cosa y entre extraños parecía no existir un mejor tema. De regreso al DeFectuoso, el taxista se quejaba de lo mucho, muchísimo que ha bajado el pasaje en estos días (por cierto lo mismo me dijo el que abordé en la mañana) y culpó a Oh!bama de la influenza invasora.
Me puso a pensar cuando dijo -Con eso de que si no se detecta y se cura, se lo puede llevar a uno en una semana, no queda más que disfrutar a las personas que quiere. Si tiene novio no haga caso y no deje de besarlo, porque yo creo que lo que nos va a mantener sanos es el cariño. ¿Sabe?, me di cuenta de eso cuando me casé con mi segunda esposa, después de que la primera me dejó con mi hija por otro canijo-.
No pude estar más de acuerdo. Eso me recordó la plática que tuve con una amiga, quien me dijo (palabras más, palabras menos) que a eso del amor, nomás ya no le quería entrar. Yo le dije que me gustaba vivir saboreando esos instantes definitivos, esa montaña rusa que al final tenía un despeñadero con un montón de pedazos de carritos oxidados. Ella me dijo que ya no quería ver el despedazadero final nunca, nunca más. Le dije que aunque el bajón era tremendo, valía la pena sólo por volver a probar las glorias del camino, por esos primeros besos y la cierta mirada que te engancha, la riquísima primera noche, el dormir juntos y el desayuno que le sigue. Cosas que con el tiempo se vuelven parte de tí, hasta el punto de darte la sensación de que por el momento todo está bien.
Así que por eso, yo sí me tropiezo con la misma piedra.
martes, abril 21
Yo escucharé tu voz
lunes, abril 20
Candyman, candyman, candyman (o tentando al destino con Ana)
miércoles, abril 8
Si Dexter estuviera entre nosotros

Bien me decía un amigo que tengo ojo para elegir a los hombres menos pensados en sus peores momentos. Sabia observación.
No siempre ha sido así, pero es cierto que algunas veces ha sucedido. Ignoro si se debe a mi 'simpática' tendencia a mantener relaciones cortitas que a puro ojo de buen cubero no llegan a nada o a mi eventual gusto por las que se autodestruyen sabrosamente.
Pues yo no sé de cierto, sólo puedo asegurar que me encantan los sujetos intensos, dignos de recordarse aunque a veces el sabor sea un tanto amargo. Otras veces he ido más lejos escogiendo hombres de los que mi hermana y más cercanos amigos me han dicho ¿Pero qué te pasa?, Y yo, como de costumbre, respondo: es tan emocionante/desastroso/potencialmente dañino... oh yeah!
Por supuesto, no todos han sido así, tambien me gustó aquél hombre con el que la pasé tan bien, pero dado que no es fácil encontrarse esas agujas en pajares, venga a nos tu reino con la emoción!
Estaba pensando en refinar mi gusto por los potenciales desastres, alejándome de los depresivos patológicos y fanáticos religiosos, por algo más complejo de descifrar, sí, algo como Dexter, que hasta gusto me daría decir, ese es mi mounstrito!
jueves, marzo 26
Calorcito
Los días calurosos comienzan y con ello el ardor de los cuerpos.
Las tardes espléndidas de abril y el viento tibio de mayo, barren con los abrigos, la piel se descubre.
Desflora la lujuria en los amantes, presente en la tersura de los besos y las ganas de tocarse que no cesan.
Aparecen los amores de verano, preciosos por fugaces.
El contacto con el agua se vuelve un placer. El tacto de otras manos mojadas sobre el cuerpo, lo exacerba.
Cae la noche y la temperatura no cede. Sólo revolverse entre ligeras sábanas con alguien puede aliviar el calor que se presenta a oscuras.
El amanecer llega con una brisa suave a través de la ventana. El cielo está claro e invita a vivir, aunque su grandeza sea, precisamente, como una muchacha en verano.
martes, marzo 24
Nadie sabe para quién trabaja
Transcurría la clase mientras leíamos unos cuentos del gran Francisco Tario, Pensé, Todo está escrito. Pensé, Ya te olvidé.
Hacía unos momentos la pregunta ¿Leyeron Beowulf? Me hizo recordar la película, olvidando por completo si la vi contigo o con aquél.
Pues bien, resulta que tu presencia se ha desvanecido de un montón de anécdotas, pero justo antes de tal desaparición, la lectura de ‘La noche del loco’ me hizo sabedora de las razones de la intersección de nuestros caminos: Hace años dejé trunco un cuento porque no podía darle a mi personaje la sensación de apego por lo que no existe más. Helo aquí, yo tan afortunada. No más preguntarme la razón de esa cita, disfrazada de casual encuentro.
lunes, marzo 16
Resurrección
-Homero Arjidis-
Finalmente tiré la toalla y me di la vuelta.
Ni para fantasma me gustabas, pensé mientras me iba, porque después de todo,
viernes, febrero 27
Oficio sin tinieblas
Ser un amante hecho y derecho implica una fina labor. No se trata, ni por asomo, de ser simplemente fuck buddies, porque esas son gringaderas, según mi querida profa; no se trata tampoco de resignarse tristemente a ser la otra. Se trata de asumir el papel de la amante que no reclama porque no has llamado, que no se empeña en revisar tus efectos personales, que no trata de destaparse y menos aún se imagina que algún día, por muy lejano que parezca, ocupará el trono.
Los amantes tienen una relación de complicidad cuyo sabor se encuentra justamente en la clandestinidad de sus encuentros, sin que la naturaleza de los mismos les impida compartir también una buena charla. Sin ser presa de los celos, juegan desinhibidos y por pura voluntad. Entonces el deber se vuelve un placer.
Claro que tan grata sensación tiene un lugar y un momento, por eso ante todo, el amante debe conocer sus propios límites, respetando los acuerdos tácitos que eventualmente surjan.
Creo que, contrario a los lugares comunes, la existencia del amante no obedece a una baja autoestima o a una relación infeliz, sino a satisfacer las vastas necesidades humanas que ni en un arranque de vanidad pretendería cubrir.
Cariño, sexo y complicidad, implican jugar con fuego demasiado cerca de la cara, por eso mis amantes tienen un toque que los hace aún más disfrutables: su temporalidad. Un periodo no muy largo, una cierta cantidad de encuentros, importan el sabor de la fugacidad (y que es, sino ese el que deja sabor a mí). Y así me ha funcionado. Pasado ese tiempo, se acaba la función, pero me queda el recuerdo de aquella isla soleada (donde sólo existía el tú y yo) a la cual no intento regresar, porque ya no vuelve a ser verano.
Con esto me salvo: Y si un día, mientras hacemos el amor me siento muy cerca de ti, si de repente me da por sentime tuya, voy a recordar que soy sólo mía.
Porque como bien dijo rufián, el amante ejerce el oficio del amor imposible.