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martes, octubre 5

PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO, INVIERNO.

El epígrafe es parte de una de mis novelas favoritas de Clive Baker: Hellraiser. Recomiendo mucho su lectura y mejor aún si se acompaña con el soundtrack en el que destaca la perturbadora música de Coil.

Ahora a lo que nos truje. Año luz salió de mi ronca pluma al recordar un rompimiento no muy añejo. Luego apliqué el mismo modelo 'anual' a otras relaciones y entendí o me pareció entender que: 

1. Las estaciones no siempre se suceden en orden. 
2. Cualquier estación puede tener durar más de lo que esperas pero eso sí, ninguna es eterna.  



AÑO LUZ

Las estaciones se desean unas a otras,
como los hombres y las mujeres,
para poder curarse de sus excesos.
Clive Barker

Primavera

Los días calurosos comienzan y con ello el ardor de los cuerpos.

Las tardes espléndidas de abril y el viento cálido de mayo barren con los abrigos: la piel se descubre. La lujuria se presenta en la tersura de los besos y en las ganas de tocarse, que no cesan.

Al caer la noche la temperatura no cede. Sólo retozar con el otro aviva y alivia el calor que se presenta a oscuras.

El amanecer llega con una brisa suave a través de las ventanas. El cielo claro invita a vivir, mientras los amantes se regocijan creyendo su amor infinito.


Verano

La temperatura abrasa los cuerpos recién entrada la mañana. Un haz de luz reverbera sobre las sábanas relucientes.

El mero contacto del agua con la piel se convierte en un placer exacerbado por las caricias de unas manos que la recorren con ansiedad.

Las primeras sombras del atardecer prometen convertirse en un refugio para el calor sofocante.

Los amantes jadean y se sofocan, olvidándose de la brisa quemante que se cuela por las puertas.


Otoño

Tibios colores pintan el alba.

Un soplo de viento frío da la bienvenida a las lluvias: la piel se cubre.

Los amantes caminan en silencio dejando el rastro de sus pasos sobre las hojas secas.

Por la noche apenas se miran: uno se distrae con la imagen de los árboles que se refleja en las ventanas; el otro ha cerrado los ojos.


Invierno

Las lluvias cesan pero las ventanas permanecen cerradas.

El frío ha entrado en la cama.

Uno de los amantes desliza su brazo por debajo de las cobijas buscando asir al otro.

Se olvida que sólo se ha quedado el aire. 


martes, noviembre 17

Obsoleto

La única certeza es que toda certeza está condenada a la obsolescencia.
- Eventualmente recordaré el nombre del autor-

Sucede que un día pasé por donde no acostumbro pasar, en un día cuyo camino no acostumbro, pero el destino, ciego a las culpas (eso lo dijo Borges), me colocó en ese lugar a esa hora.

- Así que ayer estuvimos hablando de tí todo el camino de regreso y le platiqué cómo eran tu casa y tu gato, me dijo.

Sostuve la sonrisa, mientras recordaba que ella no sabía el final de la historia y definitivamente un encuentro casual no era momento para entrar en explicaciones fastidiosas.

- Nunca me imaginé que causaras ese impacto en su vida.
- Mhmjm (con cara de INgrata sorpresa)
- Dice que ya nadie le cuenta de tí, que sería buena idea si se reunieran.
- Claro, es su frase de cajón.
- En serio, me pareció que hace mucho no sabe de tí y por eso no dejaba de preguntarme.

Un interno ¿¡Y!? salió convertido en un:

- Difícil, pero cuéntame de tí, qué ha sido de tu novio.
- Shh, que vengo con otro.
- Ah vaya, mejor nos encontramos otro día.

Después de esa breve e indeseada conversación me extravié algunos momentos y concluí que no tenía ganas de verlo. No tuvo nada que ver con la maldita ruptura aquella, mi desanimo poco tenía que ver con que prefiriera limpiarle las orejas al gato, sino con el hecho de que ya no tengo nada que hablar con él. Corrijo: si lo tuviera enfrente no sabría qué decirle, no tendríamos nada que platicar. Ahora ya no sé qué había entre él y yo, ahora que todo es como una puta calle desierta.

Y la certeza del 'yo siempre querré hablar contigo' se fue a dormir para luego desvanecerse. Así, sin más.


lunes, octubre 19

Nomás tantito

Deseamos algo, luego matizamos sus defectos para hacerlo cada vez más apetecible. Cuando lo hemos conseguido estamos convencidos que esos peros son muy pero muy pequeños. Luego nos vamos de cara.

Pensaba eso mientras llevaba varias bolsas de súper del carro a mi casa y el infame plástico me cortaba las manos.

Demonios!! Cómo pude pensar que nomás eran 3 cuadras de distancia y no consideré el peso de algunos kilos de verduras más la pesada arena de los gatos?

Durante esas largas y penosas cuadras me quejaba de mi habilidad matizante:

- Nomás son 2 areneros en el departamento, el olor no va estar molesto y total que no paso ahí mucho tiempo.

- 12 horas de trabajo no son nada, total que desde mi tierna adolescencia aprendí en la 3 veces H. Secundaria Anexa que el horario de 8 a 8 era cosa de niños.

- 5 días de vacaciones al año y sin prestaciones de ley no suena tan mal, después de todo podría no haber conseguido un trabajo.

- Y cuántas veces no ha pasado eso de pensar que aquellos nomás son tantito (coloque aquí el adjetivo de su preferencia o elija uno de los siguientes):

borrachos / ojo alegre / codos / pedantes / huevones / celosos / mal humorados / explosivos / divos / o ya de plano, cabrones... y un montón más.

Pero en fin, unas por otras:

Aunque no tengo estacionamiento mi actual casa me gusta y me siento como en casa, NO como en posada.

Llevo muchas cosas cargando pero la compañía es mil veces mejor aquí que allá (de paso recordaré llevar el pinche carrito que me hace parecer señora en el mercado).

Pues los areneros sí me molestan pero al fin tengo a mis felinos compañeros.

Estoy trabajando en el paliativo laboral, pero que va, eso me causa ciertas angustias a las que se antepone mi Derecho a la pereza.

Por tampoco matizo a aquellos, tan bellos... ni le pido peras al olmo porque nomás no deja, pero eso ya lo saben todos, ¿Verdad?

martes, septiembre 22

Undisclosed desires

Quiso ofrendar su muerte a una causa perdida,
Quiso revelar el secreto de los alquimistas
y llegar a la montaña sagrada,

pero encontró un parque, el parque de todos,
dentro del cual

hay otro
parque secreto
que recorrieron
los dos,

[a place to satisfy the undisclosed desires of the heart].

miércoles, junio 10

Verano fatal

Los días duraban años,

entre tus ojos y el mar.

Las noches duraban siglos,

entre tus gritos y el bar.

Fue un verano fatal.

-Prietto viaja al cosmos con Mariano-


¿Y qué de esas miradas que se encuentran en el calor de la noche?

¿Qué de las borracheras que en apariencia existen sólo para aliviar el calor aunque en realidad signifiquen una invocación?

Momento en que la comodidad de ayuntarse juntos, hace imaginar que los días duran años y los susurros hacen eco durante muchos veranos más.

¿Y qué, si llega como un temporal?

¿Y qué, si con su mismo nombre anuncia la fecha de caducidad?

Qué va, ya llegará el invierno.


lunes, mayo 18

A propósito de Benedetti

Un viernes por la noche más. El bar de costumbre. Los amigos de siempre. Una presencia inesperada. El encuentro. Tu mirada. Al descubierto mi secreto, aquél olvido. Un acercamiento. La sonrisa correspondida. Calor. Un ponerse al día que rebasa al tiempo. El paso de los años generosos en tu cuerpo. Tus expresiones exageradas que no han cambiado. Un brindis. Abrazos. Rostros cercanos. Pupilas dilatadas. La pregunta que te atormenta. Una respuesta despreocupada. El reto. Un encuentro furtivo en un tu casa. La ansiedad de tus manos en mi cuerpo. El desdén de mi orgullo ante tu amor confeso. Mi falta de memoria. Tu devoción. Mis ganas de provocarte. Tu intento por asentarme. Mi desinterés. El asombro. Mi rendición. Tu venganza. Por fin, mi llanto. La dulzura de nombrarte. Tan dulce como tenerte. Para que vengas, aunque no vengas. 


jueves, abril 30

La misma piedra



Casi siempre llego tarde al aeropuerto. Mi mayor logro es haber llegado poco menos de media hora a un vuelo nacional, rayando al momento del abordaje. Parece que no puedo dejar mis 5 minutos más de sueño, que suelen convertirse en 20.

Ahora, dado que los tiempos de recorrido se han acortado tanto con este apanicado clima, llegué muy a tiempo. Para aumentar mi sorpresa, no tuve que hacer fila, no me tardé nada en abordar y el avión iba a la mitad de lleno... zas.


En cuanto pisé suelo jarocho, la belleza golpeó mis ojos y me olvidé de que todos traían tapabocas. Otro hecho sorprendente, pero bonito, bien bonito: Contra mis pobres expectativas, el sujeto que fui a ver era una delicia... y yo que ya había perdido las esperanzas de encontrar algún guapo en la marea burocrática del IMSS. ¿No despedimos de beso?, me preguntó. Pues total, se veía tan sano.

En fin, siguiendo con la noticia de moda, en las calles no se escuchaba otra cosa y entre extraños parecía no existir un mejor tema. De regreso al DeFectuoso, el taxista se quejaba de lo mucho, muchísimo que ha bajado el pasaje en estos días (por cierto lo mismo me dijo el que abordé en la mañana) y culpó a Oh!bama de la influenza invasora.


Me puso a pensar cuando dijo -Con eso de que si no se detecta y se cura, se lo puede llevar a uno en una semana, no queda más que disfrutar a las personas que quiere. Si tiene novio no haga caso y no deje de besarlo, porque yo creo que lo que nos va a mantener sanos es el cariño. ¿Sabe?, me di cuenta de eso cuando me casé con mi segunda esposa, después de que la primera me dejó con mi hija por otro canijo-
.

No pude estar más de acuerdo. Eso me recordó la plática que tuve con una amiga, quien me dijo (palabras más, palabras menos) que a eso del amor, nomás ya no le quería entrar. Yo le dije que me gustaba vivir saboreando esos instantes definitivos, esa montaña rusa que al final tenía un despeñadero con un montón de pedazos de carritos oxidados. Ella me dijo que ya no quería ver el despedazadero final nunca, nunca más. Le dije que aunque el bajón era tremendo, valía la pena sólo por volver a probar las glorias del camino, por esos primeros besos y la cierta mirada que te engancha, la riquísima primera noche, el dormir juntos y el desayuno que le sigue. Cosas que con el tiempo se vuelven parte de tí, hasta el punto de darte la sensación de que por el momento todo está bien.

Así que por eso, yo sí me tropiezo con la misma piedra.


martes, abril 21

Yo escucharé tu voz

Whisper your name in an empty room 
You brush past my skin 
As soft as fur
Taking hold I taste your scent 
Distant noises 
Other voices
Pounding in my broken head 
Commit the sin 
Commit yourself 
- Other Voices - 

La voz es una invitación en una habitación oscura, plagada de deseo. La voz dice quédate. 
Susurra palabras de amor. Prepara el terreno para el encuentro y después del mismo, permite acariciar los sonidos.

Un buenos días, sobre tu cama, es suficiente para darle brillo al tiempo. 
Con la barbilla recargada en la mano, te miro esbozar una sonrisa,
hablando en un tono que sugiere 'soy tuyo'.
Entonces pierdo la cabeza y vivo sin deseos de encontrarla,
con tal que siga retumbando el timbre de tu voz en su interior. 

Algunas mujeres, tímidamente, dirán que te miran la espalda, los ojos,
Otras, más atrevidas mirarán entre tus piernas, 
Pero yo seguiré escuchando tu voz, 
Y por ello te besaré cuando me vuelvas a decir tres palabras, 
Y por ello te imaginaré delineándome el cuerpo con la lengua... 

lunes, abril 20

Candyman, candyman, candyman (o tentando al destino con Ana)

Hace varios ayeres recuerdo haber visto la película Candyman, basada en un relato de Clive Barker (otro de mis favoritos) pero tan chafa que en su reparto se encontraba Vanessa Williams hace mil cirugías. No resulta importante el argumento, sólo que el joven en cuestión regresaba a cortarte en dos, si osabas pronunciar su nombre cinco veces frente a un espejo.

El caso es que durante unas de mis noches de insomnio salí a cenar con Mariana y luego de eso siguió un café largo, qué digo largo, maratónico.

Fue de esas charlitas sustanciosas. Todo empezó con las últimas actualizaciones y no sé bien en qué momento derivamos en añoranzas y pintarrajeos de viejos recuerdos.

Ella insiste en esperar la vuelta de aquél primer amor, se ha conformado con su novio actual al dar por sentado que ninguno será igual al susodicho. Dice que si él se lo pidiera, lo aceptaría de vuelta y dejaría lo que estuviera haciendo.

Inevitable volver a mis recuerdos.
Inevitable nombrarlo.

Mariana me preguntó, si acaso volvería con él. Para mi sorpresa respondí que no.
Que no, porque aquella Ana ya no es esta Ana.
Que no, porque aquél no debe ser el mismo del que me enamoré años atrás.
Que si me pasara enfrente el mismo, no estoy segura de que me gustaría, porque toda yo he cambiado.

Entonces vino la otra pregunta, ¿Si pudiera volver a hablar con él, lo haría?
Tragué saliva, me acordé de su voz y nuestras pláticas, de la última conversación.
- Claro, platicar... sí, si lo viera -

Y vino la tentación de mi boca (vanidosamente me gusta pensar que como en los cuentos de Borges el destino fue ciego en contemplaciones):

Pero no lo voy a ver, resulta poco probable, casi imposible, no frecuentamos los mismos lugares y no, no, no ... de dónde podríamos tener algo que ver juntos?

- Pues nada más son abogados los dos -
- Ah sí, de distintas y alejadas materias, así que no, no creo que me ponga la vida enfrente -
- Da muchas vueltas -
- No, lo veo improbable - (Qué necedad la mía)

Parece que me puse frente al espejo y repetí:

candyman
candyman
candyman
candyman
candyman

El martes me habló Mariana para decirme que lo habíamos invocado, le habló para invitarnos a su cumpleaños el siguiente sábado. Le pidió que me avisara porque he cambiado demasiadas veces mi número.

No fui, claro está. Mi inasistencia estaba justificada con una fiestita al lado de una viejos amigos, en la que planéabamos calentar gargantas para ver a Metallica. Me repetí que aquella Ana no es esta Ana, que el pasado es más bien lo que recuerdo, que lo que termina debe terminar antes de contaminarse. Después de todo, ¿Quién quiere ser partido por su candyman?

Y al calor de la noche y las duff, hasta se me olvidó otra vez.



miércoles, abril 8

Si Dexter estuviera entre nosotros


Muéstrenme un montón de hombres y yo elegiré al que me ofrezca la relación más meteórica, conflictiva y dispar.

Bien me decía un amigo que tengo ojo para elegir a los hombres menos pensados en sus peores momentos.
Sabia observación.

No siempre ha sido así, pero es cierto que algunas veces ha sucedido. Ignoro si se debe a mi 'simpática' tendencia a mantener relaciones cortitas que a puro ojo de buen cubero no llegan a nada o a mi eventual gusto por las que se autodestruyen sabrosamente.

Pues yo no sé de cierto, sólo puedo asegurar que me encantan los sujetos intensos, dignos de recordarse aunque a veces el sabor sea un tanto amargo.
Otras veces he ido más lejos escogiendo hombres de los que mi hermana y más cercanos amigos me han dicho ¿Pero qué te pasa?, Y yo, como de costumbre, respondo: es tan emocionante/desastroso/potencialmente dañino... oh yeah!

Por supuesto, no todos han sido así, tambien me gustó aquél hombre con el que la pasé tan bien, pero dado que no es fácil encontrarse esas agujas en pajares, venga a nos tu reino con la emoción!


Estaba pensando en refinar mi gusto por los potenciales desastres, alejándome de los depresivos patológicos y fanáticos religiosos, por algo más complejo de descifrar, sí, algo como Dexter, que hasta gusto me daría decir, ese es mi mounstrito!

jueves, marzo 26

Calorcito

O break the lose. All the life's grandeur 
is something with a girl in summer.
-Lowell- 

Los días calurosos comienzan y con ello el ardor de los cuerpos.


Las tardes espléndidas de abril y el viento tibio de mayo, barren con los abrigos, la piel se descubre.


Desflora la lujuria en los amantes, presente en la tersura de los besos y las ganas de tocarse que no cesan.


Aparecen los amores de verano, preciosos por fugaces.


El contacto con el agua se vuelve un placer. El tacto de otras manos mojadas sobre el cuerpo, lo exacerba.


Cae la noche y la temperatura no cede. Sólo revolverse entre ligeras sábanas con alguien puede aliviar el calor que se presenta a oscuras.


El amanecer llega con una brisa suave a través de la ventana. El cielo está claro e invita a vivir, aunque su grandeza sea, precisamente, como una muchacha en verano.



martes, marzo 24

Nadie sabe para quién trabaja

Transcurría la clase mientras leíamos unos cuentos del gran Francisco Tario, Pensé, Todo está escrito.  Pensé, Ya te olvidé.


Hacía unos momentos la pregunta ¿Leyeron Beowulf? Me hizo recordar la película, olvidando por completo si la vi contigo o con aquél.


Pues bien, resulta que tu presencia se ha desvanecido de un montón de anécdotas, pero justo antes de tal desaparición, la lectura de ‘La noche del loco’ me hizo sabedora de las razones de la intersección de nuestros caminos: Hace años dejé trunco un cuento porque no podía darle a mi personaje la sensación de apego por lo que no existe más. Helo aquí, yo tan afortunada. No más preguntarme la razón de esa cita, disfrazada de casual encuentro.



lunes, marzo 16

Resurrección

La muerte no vino de aquí ni de allá.
Estuvo en nosotros como un huésped;
tuvo nuestro rostro,
el ademán de nuestras manos.
-Homero Arjidis-

Entraba en mi cuerpo, como quien entra en una tumba. Aunque decía no creer en dios, cada vez que se deslizaba entre mis piernas pensaba que tal vez un milagro podía ocurrir, porque después de todo, dios es dios, aunque tenga cola.

Y así, en un acto ritual, cada vez que hacíamos el amor, cerraba los ojos y pensaba que tal vez, al abrirlos nuevamente la vería a Ella, su dificil y a veces hasta insoportable mujer, pero suya al fin.

-El huésped entra cuando le da la gana y difícilmente toca la puerta-, le dije.
Finalmente tiré la toalla y me di la vuelta.

Ni para fantasma me gustabas, pensé mientras me iba, porque después de todo,
aún con la certeza de la muerte, mi cuerpo sólo guarece vida.

viernes, febrero 27

Oficio sin tinieblas

Ser un amante hecho y derecho implica una fina labor. No se trata, ni por asomo, de ser simplemente fuck buddies, porque esas son gringaderas, según mi querida profa; no se trata tampoco de resignarse tristemente a ser la otra. Se trata de asumir el papel de la amante que no reclama porque no has llamado, que no se empeña en revisar tus efectos personales, que no trata de destaparse y menos aún se imagina que algún día, por muy lejano que parezca, ocupará el trono.


Los amantes tienen una relación de complicidad cuyo sabor se encuentra justamente en la clandestinidad de sus encuentros, sin que la naturaleza de los mismos les impida compartir también una buena charla. Sin ser presa de los celos, juegan desinhibidos y por pura voluntad. Entonces el deber se vuelve un placer.


Claro que tan grata sensación tiene un lugar y un momento, por eso ante todo, el amante debe conocer sus propios límites, respetando los acuerdos tácitos que eventualmente surjan.


Creo que, contrario a los lugares comunes, la existencia del amante no obedece a una baja autoestima o a una relación infeliz, sino a satisfacer las vastas necesidades humanas que ni en un arranque de vanidad pretendería cubrir.

Cariño, sexo y complicidad, implican jugar con fuego demasiado cerca de la cara, por eso mis amantes tienen un toque que los hace aún más disfrutables: su temporalidad. Un periodo no muy largo, una cierta cantidad de encuentros, importan el sabor de la fugacidad (y que es, sino ese el que deja sabor a mí). Y así me ha funcionado. Pasado ese tiempo, se acaba la función, pero me queda el recuerdo de aquella isla soleada (donde sólo existía el tú y yo) a la cual no intento regresar, porque ya no vuelve a ser verano.


Dice la defeña que ser amante es como ser el tío del chamaco y a la novia / esposa, le toca ser el papá. Al tío le toca comprarle juguetes, sacarlo a pasear, celebrarle sus gracias; al papá le toca todo eso más las llegadas tarde, los cambios de humor, los regaños. 


Yo, que catedral y capilla he sido, asumo, disfruto y dejo fluir el papel en el que me encuentre... dejo crecer a los chamacos. 


Con esto me salvo: Y si un día, mientras hacemos el amor me siento muy cerca de ti, si de repente me da por sentime tuya, voy a recordar que soy sólo mía.


Porque como bien dijo rufián, el amante ejerce el oficio del amor imposible.