
En estos días grises, lluviosos y disfrutables, nada como escuchar completito el Disintegration de The Cure. Soplarse el tráfico así, parece cosa de niños.
El disco abre con Plainsong. La llovizna choca contra los cristales, la atmósfera se torna un tanto triste: Sometimes you make feel like I living at the edge of the world, 'It's just the way I smile'. You said.
Luego la inolvidable Pictures of you: larguísima y melancólica, nos remite al amante que no encontró las palabras adecuadas para que el otro se quedara. Se lamenta: I've been living so long with my pictures of you, that I almost believe that the pictures are all I can feel.
Con la clásica Lovesong, se alegran los humores. Luego, Last dance prepara el escenario de una despedida congelada en el tiempo: Un sujeto lúgubre y una mujer casi arrepentida se preparan para un último baile al tiempo para recuerdar que nada permanece.
Luego está Lullaby, esa canción de cuna pesadillezca en la que Robert Smith hace gala de una voz suave y estremecedora, con la que narra la historia de un tipo que se encuentra en un cuarto oscuro, esperando aterrado el acercamiento de una araña with a candy stripe legs. Como una cíclica tortura sabe que diariamente es devorado y al siguiente día amanece consciente de que esa araña estará hambrienta de nuevo.
Fascination street te invita a una noche que no será de copas pero sí de perdición. Con Prayers for rain la lluvia disminuye de intensidad. Queda el rostro mojado: I deteriorate, I live, I dirt, And nowhere glows. Sólo queda esperar por la siguiente lluvia.
Vuelve a llover en The same deep water as you. Somos presa de la melancolía con aquel we shall be together.
Disintegration es mi favorita. Queda el sabor de extrañar lo que se ha ido, por más traicionero que sea, sin reclamos: I never said I would stay to the end. La marcas van, como siempre, más allá de lo palpable: Stains on the carpet and stains on the memory, songs about happiness, murmured in dreams when we both of us knew how the end always is.
Con Homesick se prepara el cierre. La música nos pone a tono con la tristeza, la voz, más desgarradora que otra veces, ruega: just one more. Cierra con Untitled. El inicio alegrón, disimula que irremediablemente vas a deriva en los ojos del fantasma, de rodillas y con las manos al aire, empujándote hacia su recuerdo de nuevo...