Debo confesar que moría de ganas por ver actuar a Darío Yazbek Bernal, en efecto, el hermano menor de Gael García que, por cierto, me pareció un pelín menos carismático, o tal vez sólo necesite actuar en una película menos mala.
Bueno ya, vamos a lo que nos truje.
De Intimidades de una joven rubia (Manoel de Oliveira, Portugal, 2009) ni me pregunten, es tan pesada y al final tan babosa que me dormí durante 30 de los 60 minutos que dura.
Daniel y Ana (Michel Franco, México, 2010), parecía una propuesta interesante: El desastre mental que sufren dos hermanos después de un secuestro sui generis.
Se las voy a contar para evitarles la pena de que la vean.
Resulta que este par de hermanos de clase alta no tienen ningún contratiempo en la vida y hasta son buenos amigos. Daniel va a la prepa, tiene una noviecita con la que no se ha acostado y se está preparando para correr un maratón. Ana va a la Ibero, está comprometida con su novio y se la pasa en los preparativos de la boda.
Un día, camino a su casa, los secuestran y los llevan a una casa donde los obligan a coger frente a una cámara. Ajá, todavía suena interesante, pero es justo ahí donde la peli empieza a descomponerse: el secuestrador haciéndola de director de cine porno es espantosa, combina o más bien confunde el tono amenazante con el amable en un diálogo como este: 'Mastúrbalo, Ana', 'Bésalo, Ana, con la boca abierta, bésalo más, ¿en qué quedamos?' (léase en el tono más acartonado posible).
Luego uno de sus chalanes casi se mete a cuadro durante la incestuosa filmación, como si no importara. No me chinguen, hasta en el porno hay calidad... Bueno, el caso es que una vez que cogen los regresan a la comodidad de la cajuela de su automóvil y lo dejan en una calle cualquiera. Entonces los chamacones regresan a su casa como si nada.
Ana deja de ir a la escuela y rompe su compromiso. Daniel tampoco se aparece en la escuela y se refugia en las matinés. Y a partir de ahí, la película se va de hocico y sin meter las manos.
A pesar de que la peli plantea la existencia de un hecho capaz de producir una transformación en los personajes, la caga estrepitosamente al convertir las reacciones de los personajes y todas las situaciones que los rodean en el argumento de una vil taranovela, como centrarse en que Ana ha roto su pitero compromiso '¿Y qué vamos a hacer con la boda?', 'No podemos devolverle el dinero', '¿Peleaste con Rafa?', para luego decir que siempre sí se casa... ¡Joder! Entonces la sinopsis debió ser: Después de ser secuestrada junto con su hermano, Ana decide romper su compromiso y guardar silencio, para después, darse cuenta de que sí está convencida de querer casarse. En realidad de eso se trata, lo demás parece paja hard.
Hay un momento en que la película se recupera, al dejar claro que el que de plano salió muy parado de la experiencia fue Daniel; sin embargo, es sólo un momento de claridad que después es opacado por lo que parecen gags tipo American pie.
Una lástima, la historia daba para una buena exploración del lado oscuro, pero todo se queda en puras superficialidades.
Daniel y Ana quedará en mi lista negra en la misma posición de deshonor que ocupa Quemar las naves.
Lo bueno: Ver a Darío Yazbek. Y ya.
Lo malo: Cuando sacas a casi todo el elenco de TV Azteca es obvio que las actuaciones van a estar de la chingada.
Lo feo: Aparte de ser una mamada, la película usa música que la hace parecer pretenciosa y desentona asquerosamente.