
Claro, este blog también se trata de cine pero a veces no parece, ¿Verdad?
'Del cine y otro demonios' surgió con la idea de escribir puro cine... y cómo me he desviado... en fin, espero q me sigan leyendo.
Ahora sí, ahí les va una de mis pelis favoritas, Allegro.
La cinta, con toques surrealistas y completamente interesante, trata de Zetterstrom, un pianista virtuoso cuyo talento parece estar separado de cualquier tipo de emoción, y cuyos recuerdos serán secuestrados hasta en tanto no entienda el amor...
Me encanta el incio de esta peli, con una animación de Zetterstrom niño, q narra su apego por el piano y su indiferencia ante los demás. Un niño q estando frente al piano se olvida de todo, hasta de sentir. Y q suele echar al fondo de una caja los recuerdos conflictivos o sin procesar.
Y es q aún siendo niño se exige a sí mismo gran perfección técnica... Técnica, sin reparar en la interpretación o en alguna conexión emocional con lo q sus manos tocan.
Zetterstrom adulto parece disciplinado y frío, en una palabra, pétreo. De pronto por gracia de una de esas movidas q la vida hace para darnos a notar q hemos perdido el piso, un día después de uno de sus concierto conoce a Andrea, quien será determinante en su vida. Como dice casi al principio de la peli, 'para q este hombre se de cuenta de q esta mujer lo ama, tendrá q morder el polvo'...
Magistral.
Sucede que Zetterstrom estaba en una especie de zona de comfort con Andrea. Y sucede q nunca quiso darse/rendirse/dejarse caer en el pozo de aquella mujer. Una indiferencia total q me recordó 'El extranjero' de Camus 'Me preguntó si la quería y le dije q me daba igual... vi una expresión triste en su rostro' Él y su chingado piano... Cuántas veces les ha pasado, Yo y mi carrera, mi tesis, mis proyectos, mi trabajo... dejando de lado a veces el amor o su intento.
Entonces un día Andrea va a verlo tocar. Zetterstrom no sabe q es la última vez q la verá. Ella deja una señal en la escalera, él entiende q se ha ido pero no procesa la idea, y su recuerdo, cual muñeca vieja, es echado al fondo de la caja de cosas q no parecen importarle a nuestro personaje.
Después de eso, sus recuerdos son secuestrados en 'La zona', un lugar inaccesible al paso. Él sabe q sus recuerdos no lo acompañan más, pero disimula.
Alguien le dice q tiene q regresar a la zona para recuperar sus recuerdos. No recuerda a nadie, vagamente al mirar la foto de Andrea, algo viene a su mente, pero no lo logra.
Este hombre es necio, aún cuando los recuerdos le muerden en la cara, no puede entender q ha hecho. Se da con la pared.
La única solución parece ser secuestrar ahora, su talento, Incentivo suficiente para q entienda q no era tan difícil amarla, q no tenía q darle la mano para q no cayera, sino lanzarse al agua por ella... finalmente lo hace y el niño Zetterstrom saca aquella muñequita de la caja y la abraza. Ya no volverá, pero sus recuerdos han quedado en paz.
Ojalá cada vez q nos rehusáramos al amor, algo fuera secuestrado para q entendiéramos q es una necedad...
Altamente recomendable.