lunes, marzo 17

Hoy te extrañé


En días como estos te echo de menos. Recuerdo tantos años de amistad, tantos de amor. De no haber sido por tí, te aseguro q mi vida no sería la misma.... y es q empezamos tan tiernitos...


Teníamos 15 ó 16 cuando nos conocimos en la prepa. Algo en tí me gustaba y por alguna razón siempre nos mirábamos. Tú eras tan amable y me parecías tan inteligente... pero al principio nuestros caminos se toparon sin mezclarse. Yo estaba en mis rollos, no aparecía con mucha frecuencia en el salón y eran tiempos de extrema hurañez, así q preferí dejar tu dulzura para otra ocasión.


Para el siguiente año me decidí a no salir corriendo en cuanto la clase terminara y convivir con mis compañeros, de menos para q me avisaran cuándo había q entregar trabajos y tareas.


Ahí comencé a tratarte. No eras algo promedio. No eras tan amable. Tu rareza me fascinó. Siempre tan distante del easy-listening, easy-reading y toda clase de cosas easy. Lo tuyo era algo q contrastaba con esa aparencia tan soft. Tu carácter decidido e independiente me encantaba, no temías nadar contra corriente del pensamiento. No te daba hueva leer los Diálogos, ni te daban hueva las lecturas q nos dejaban de tarea en literatura. Yo podía discenir de tus opiniones, pero no podía dejar de considerarlas sesudas.


Me recordabas un poco a los personajes de Poe. Melancólicos, blanco-pálidos y apuestos. Tus ojos cafés eran bellísimos. Espero habértelo dicho alguna vez.


Pasábamos muchas temporadas juntos, como las vacaciones de semana santa, verano y todos los días q tus papás se iban de vacaciones... y habrá sido por la edad o no sé q, pero esos días nos dedicábamos a hacer y deshacer el mundo con nuestras 'teorías', a recordar detalles y argumentos de películas y a relacionarlas con otras tantas, a volar con canciones maravillosas, a pensar en imágenes dizque extrañas (como la del principio, muy tu estilo).


También te recuerdo casi siempre de negro. Nada q ver con los darketos, ni siquiera te maquillabas, sólo amabas la noche, yo también. Eras una de las pocas personas q no quería formar parte de un grupo, esa era otra cosa a tu favor.


Precisamente en las noches prendíamos velas e incienso, y nuestras mentes entraban en una peculiar comunión donde compartían todo y filosofaban, humildemente, hasta el exceso. Casi todo lo cuestionábamos y tú tenías una capacidad de análisis sorprendente.


Me dejaste a Elias, a Lipovetski, a Bradbury (por mencionar algunos), a los smashing pumpkins, el gusto por el aroma de las vainas de vainilla, el sabor de los conejitos de chocolate... y la gloriosa sensación de correr bajo la lluvia.


Devorábamos libros, compartíamos citas... nos encontrábamos en las bibliotecas, donde indistintamente leíamos poesía y prosa e intercambiábamos de cartas, allá en los años en q no veíamos venir la hegemonía del e-mail.


Para sorpresa mutua, ninguno terminó por estudiar filosofía, pero no importaba, nuestros caminos parecían ir juntos todavía.


Luego vino la universidad, y con ella muchas caras y cosas nuevas pero ahí seguíamos tú y yo, compatiendo aquello q, por formación profesional, sería desconocido para el otro, pero q por virtud de esa conexión daba a nuestra fotografía del mundo una amplitud y riqueza peculiares. Y tú siempre tan radical, terminaste por estar en contra hasta del aprendizaje vertical, burocrático.


Un día nos desvanecimos. Quién diría q después de tanto prometer q doblaríamos las manos mutuamente, terminaríamos sacando las garras, para después no volvernos a ver. Tal vez estuvo mejor así, no sé. No estoy segura de dónde vives, pero ando tan errante q no podrías saber de mí.


Ahhhh .... especialmente en días como estos, de gran ocio creativo en q el bullicio de la ciudad parece apagarse por un momento, recuerdo q nada era como tu casa para pasar un buen rato, para diseñar cortinas de papel de china, para ver una película y comer algo rico, para pasar una tarde en calma. Después de eso, regresar a la vida cotidiana era cosa de niños.
Todavía sigue siendo de mis cosas favoritas, pasar los días así.

No es q te quiera de vuelta, no, pero hoy me descubrí peinando un recuerdo sorprendentemente agradable tuyo...

viernes, marzo 14

De tatuajes y otros gustos personales


El tatuaje no es un signo impreso sobre la piel sino sobre la idea q uno tiene de sí mismo. Signo hecho de deseo, el tatuaje es una cicatriz producto del deseo.
Ésta es la década del tatuaje.
He visto y tocado, besado, lamido, mordido, infinidad de tatuajes. Algunos de ellos en los lugares más insospechados. En miarchivo de signos y cicatrices guardo un tatuaje en forma de arabesco; la marca de una duda; una frase marchita al paso de los años ...
He besado tatuajes en senos, en el cuello, en el pubis, en la espalda, en las nalgas, en los muslos, alrededor del ombligo, en los brazos, en las muñecas, en la frente; tatuajes de luz y sombra en el tercer tercio de la mirada.
Ésta es la década del tatuaje pq es la década tribal...
El seductor contemporáneo es un cazador de tatuajes.
-Juvenal Acosta-

Vaya inicio... por eso "El cazador de tatuajes" es uno de mis libros favoritos, como les había dicho, así q ahí les va una entrada más.

Que el tatuaje no es sólo un signo impreso sobre la piel, sino sobre la idea que uno tiene de sí mismo, vinculándolo con el aspecto tribal, es muy cierto, ya que salvo en los casos de los tatuajes hechos de mera intención ornamental, cual si fueran un arete, en verdad dan cuenta de la persona q los porta.

Con mis amigos he platicado sobre la mayor duda respecto de un tatuaje, que es precisamente el hecho de saber que permanece para siempre (salvo cirugía) en el cuerpo. Por eso hay que tener bien puesta en la cabeza la idea de lo que se quiere plasmar. Yo no tengo tatuajes, aún no he encontrado un símbolo que me defina (y no quiero terminar haciéndome algo como una compañera de trabajo que tenía tatuado al oso pooh ¬¬), tengo que pensarlo más detenidamente para no hacerme alguna cosa que luego no me guste, en fin, q les hablo de los tatuajes por mencionar lo mucho q me gusta mirarlos, recorrelos... (salvo los de espinas, lagartijas 'x' y similares).

Me gusta mirar los tatuajes, pero me gusta probar las perforaciones. Por alguna razón que desconozco el sabor del metal en mi boca me parece una delicia. No me estoy refiriendo a una filia por el metal como la de Crash: extraños placeres, de Cronenberg (bueno ese era metal de carrocerías y accidentes automovilísticos), ni tendencia por las caras o cuerpos absolutamente perforados, sino al simple gusto por el sabor de una pequeña perforación, de un frío pedazo de metal en contacto con el calor de mis labios y la saliva de mi boca, o bien el roce de esa pequeña pieza con la suavidad y calidez de mi cuerpo.

Otra de las cosas q me gustan mucho es el cabello. Será acaso porque en los años en que no usaba lentes de contacto, me quitaba los anteojos al salir del salón y entonces me era más fácil reconocer a las personas por su cabello. El color y la soltura era de las cosas q más me llaman la atención. Los hombres de cabello medio largo y suelto siempre arrastraban mi mirada. No obstante mi afición por las melenas, sólo he tenido un novio matudo y es que en mi profesión abogangsteril no es común verlos así. Suelo relacionar el cabello con la persona y muchas veces los recuerdo o reconozco por ello, como en la anécdota que sigue.

Una vez estaba en un concierto en el foro sol con mi hermana. Aún no salía el grupo y la tarde estaba medio clara. Yo me deleitaba con un taco de ojo cortesía de unos tipos q estaban adelante de mí. Para mi mala suerte dirigí el scanner de mi mirada al extremo izquierdo y a unas 3 filas de distancia reconocí a un ex-novio abrazado de una rubia mujer. Sudé frío, tenía un buen rato que no lo veía. Piqué a mi hermana y en el brazo y le dije 'No mames, ¿Ya viste quién está ahí?... es él, su cabello, su chamarra, su pinche espaldita... demonios ¿Por qué siendo el foro tan grande, tiene que estar en mi sección?' Entonces recordé cuando pasaba mis dedos por ese corto y suavecito cabello color avellana (bueno café claro) mientras le decía 'te quiero'... Total que seguí viéndolo y cuando se hizo de lado para comprar una chela me di cuenta q no era él.... Ahhh... respiré tranquila.


Malditos cabellos inolvidables. 

Y a ustedes ¿Q les gusta?

jueves, marzo 13

Calladito NO te ves más bonito


Sin la palabra, el placer del amor
disminuye por lo menos en dos tercios.

-Giacomo Casanova-
Amantes silenciosos... no gracias, y no es q pretenda tener una profunda plática en plena acción, ni q no pueda dejar de hablar en cuanto nos ponemos las manos encima. Me refiero más bien a las frases dichas entre jadeos, q le ponen un saborcito especial al momento, ya sea sólo la línea de una canción, el fragmento mínimo de un poema o un par de palabras de amor, de locura, de lujuria...
Al convertirse esas palabras en la breve expresión de un momento cuya sensación casi se puede respirar, pierden la simpleza q pudieran tener, para darle aliento a una pasión compartida.
Sin duda hay hombres me gustan cuando callan, y son los menos, pero por lo regular prefiero q hablen, evitando, claro está, aquello de 'nena', 'preciosa'... y cosas por el estilo con pose de galán.
A veces no entiendo si se quedan callados pq no atinan a q decir, o pq les gusta así, calladitos. O tal vez sea falta de confianza, pero bueno, si ya estás expuesto ante otra persona, es mejor exponerse por completo.

Voy a parecer vendedora diciéndoles q hagan de ese momento, un momento inolvidable, susurrando al oído del otro o en un ciudadoso frente a frente, una frase cariñosa, algo q les venga a la mente y les permita relacionar ese recuerdo con algo q les mueva... a veces utilizar su música favorita y recordar así una canción en particular, va a hacer q cuando la escuchen de nuevo sonrían...

Ahora mismo vienen a mi mente unas rolas:
- Can't take my eyes off of you de Damien Rice... ohhhhhhh
- Jupiter crash de The cure
- Todo The dark side of the moon de Pink Floyd...

Mmmm... mmm.... música, imágenes, palabras...

Vaya, ahora q lo pienso q chido es tener buena memoria...

martes, marzo 11

El silencio o la palabra



No existe reproche más profundo en la tierra q el silencio,
ya que siempre remite al culpable a su propio corazón,
cuya elocuencia rara vez deja de llenar la pausa
en detrimento del acusado.
- Fragmento de Melmoth el errabundo -

Las mujeres somos satirizadas por romper en tremendos ataques de ira, berrinche y gritos cuando algo nos molesta mucho o nos hace sentir mal. En algunos casos esa fama tiene su razón de ser, pero a mí me ocurre justo lo contrario.

Trato de conservar el buen humor aún en momentos difíciles, pq creo que han existido pocos momentos en mi vida en que no haya aprovechado mejor un rasgo de humor que un arranque de ira. Y no hablo de una común molestia o una pasajera jeta, sino de un enojo en mal plan.

Un proverbio japonés dice q el caos se origina a partir de q es nombrado, pero si por el contrario en lugar de considerar una situación como 'caótica' simplemente defines que harás al respecto, te ahorras un montón de problemas. Y vaya q es una frase muy cierta, cuando la he aplicado funciona, pero bueno, la imprevisibilidad humana hace imposible q todo esté fríamente calculado (¿Y q sería de la vida, si no fuera así?)

Vale decir q me gusta mucho hablar, ya que una buena charla es un recuerdo muy agradable q te puede dejar alguien, y es entre otras cosas algo q me encanta en un hombre (mmm... ya estoy divagando) y si tanto me gusta el blablabla es casi obvio que procure hablar antes de darme un encerrón de mente cuando tengo contrariedades.

Pero sucede q cuando tengo un enojo profundo guardo silencio. No me niego a hablar pero no busco tomar la palabra. Ante cuestionamientos insistentes, si acaso, contesto con preguntas. Me ha pasado pocas veces, pero ha pasado y no me hace nada de gracia el recuerdo.

Esas veces mi enojo ha sido tan grande q he preferido no hablar y no por miedo a decir cosas q no siento, sino pq si me enojo tanto ya no me tomo la molestia de discutir. Para que eso pase debe ser definitivamente una cosa q, dicho en forma elegante, no de lugar a interpretaciones; dicho de otra forma, sea una vil chingadera.

Tengo categorías de enojo:

- Tan leve q me lo quito pensando.
- Moderado, se quita hablando.
- Encabronamiento que provoca mis peladeces, pero que después de aclarado todo puede volver a la normalidad.
- Enojo severo que provoca dolor de estómago, y después del cual hay cambios gachos pero necesarios.

Con mi silencio no pretendo q las cosas simplemente pasen, más bien busco q mi interlocutor encuentre por su propia cuenta la razón q me tiene en esa inusual quietud. Mi silencio, en vivo o por cualquier otro medio de comunicación, equivale a decirte te pasaste tanto que no pienso desgastarme hablando. No me digas que lo sientes, ni me preguntes si estoy enojada, pq lo estoy y bien sabes la razón, así q mejor dime pq la cagaste.


A ese tipo de entres no le veo nada de malo, lo raro sería q 2 personas q interactúan constantemente nunca tuvieran un conflicto. Esos terremotos muchas veces sirven para reordenar una relación (de cualquier tipo), otras veces para demostrar que, independientemente del tiempo, las personas siempre te pueden sorprender. A veces esos choques acercan, y otras veces alejan...

Petróleo sangriento


Cuando vi Sin lugar para los débiles, supuse que este año no vería otra peli q la igualara o superara... hasta q ví Petróleo sangriento (There will be blood, un titulo muy adecuado, q parece una sentencia, una sentencia q se cumple).

No podría decir cuál de las 2 es mejor, pero lo cierto es q Petróleo es mucho más densa. La actuación de Daniel Day-Lewis es verdaderamente espectacular y Paul Dano no se queda atrás (la primera vez q lo ví fue en little miss sunshine y la neta q buen actor es).

La historia de trata de cómo Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) invadido/cegado por la fiebre del petróleo, poco a poco se convierte en un magnate q termina por encerrarse en sí mismo y casi acaba (literalmente) con toda la gente q le rodea.

El inicio es de lo mejor, varios minutos de imágenes, sin sonido y sin díálogos, que logran transmitir perfectamente el ahínco del petrolero que inicia una búsqueda por oro negro, que desde entonces se volverá incesante.

Daniel Plainview, es un hombre excesivamente materialista, cobijado únicamente por las cosas q ha logrado producir (mmm... me recordó la peli Ciudadano Kane por aquello de tratarse de un magnate solitario... (sólo q Kane al momento de su muerte añoraba su 'rosebud') y también esa canción de Pearl Jam 'Soon forget' que dice: Sorry is the fool who trades his soul for a corvette, thinks he'll get the girl, he'll only get the mechanic ... he's drunk and shouting, putting people down he's pissing, he's living a day he'll soon forget).

Plainview se queda con el muy pequeño hijo (H.W.) de un minero q muere durante el trabajo. Desde entonces lo presenta como su hijo y su socio. Ah! amor filial... luego resulta q no, pero eso no se los cuento para no arruinarles la sorpresa. El caso es q el niño crece y parece muy simpático y agradable, y acompaña a su 'padre' a todas partes.

Una noche aparentemente normal, aparece en su oficina Eli Sunday (Paul Dano), un sujeto q le ofrece perforar un campo rebozante de petróleo en el rancho de su familia. Después de hacer un trato, Plainview acepta. Días después va al prometido rancho q efectivamente rebozaba de oro. Compra prácticamente todas las tierras... excepto una.

Lo que Daniel no sabía al introducirse en aquella comunidad, es q estaba plagada de fundamentalistas religiosos cuya miopía y fanatismo, combinada con la ambición por la riqueza, crean una verdadera tormenta en aquel polvoriento pueblo.

Si Daniel había pensado q Eli Sunday era sólo un tipo religioso más, estaba muy equivocado. Era el líder de la iglesia del pueblo, ambicioso, falso, corrupto, manipulador... q raro verdad, q un 'perfecto' creyente traiga tanta basura en sus asuntos internos... a ver cuándo aprender a guiar sin constreñir, pero en fin, esa es otra historia.

Les decía q Plainview parecía verdaderamente querer a H.W., hasta q el niño tiene un accidente cerca de un pozo, situación q lo convierte más q en un lindo socio, en una pesada carga. Así q en lugar de lidiar con él, su 'amoroso' padre lo manda lejos para q lo eduquen y se lo regresen 'corregido'... Mientras Daniel sigue aumentando su fortuna, perfore q perfore, encontrándose con personas q quieren lo q les puede dar, dinero...

Les había dicho q a Daniel le faltaba comprar una parte de las tierras del pueblo para q fuera completamente suyo, ah! pues esa parte era de un anciano q tenía los mismos aires fundamentales de Eli Sunday, quien pone como condición a Daniel para vender sus tierras, q se arrepienta de sus pecados y por supuesto que él dobla las manos con tal de poder comprar... ojo q la parte de expiación de los pecados es una de las más interesantes y crueles de la película.

Pocos años después regresa H.W. con un maestro-traductor q lo acompaña siempre, pero después a pesar de q el tiempo había pasado, puede percibirse q no le perdonaba a su padre haberlo botado en aquel tren sin q el chamaquillo supiera ni q suerte le esperaba... él podía despegarse con singular facilidad todo aquello q sintiera como un estorbo. Así q en algún momento decidió q su lugar no estaba al lado de Daniel.

La enorme fortuna de Plainview no dió más q para acumular cosas y construir una casa enorme, vaya, q ni siquiera es como la tristeza del 'sol q sólo brilla para sí mismo', ya q más bien se asemeja a un fuego q se consume a sí mismo... pero bueno, el alcohol y Daniel habían hecho buena pareja hasta ese momento.

Luego viene el final, q he dividido en 2 quiebres:

1. Cuando H.W. le dice q se va y con ello da pie a una discusión q revela una parte bastante maldita de Plainview.

2. Cuando regresa Eli, el pastor de los zapatos lustrosos, para decirle a Plainview q está quebrado, necesita dinero... y como una buena sinfonía de traición y venganza, Daniel le hace pagar por aquella 'expiación de pecados' q le había hecho pasar... soberbio final.

La van a disfrutar, se los aseguro.

Por cierto, la música es increíble.

miércoles, marzo 5

Me recuerdo a Melvin



Aquel día visité a una amiga en la Facultad, como tantas veces. Platicamos un rato, después anduvimos dando vueltas por ahí, perdiendo el tiempo. Mi intención no era ver ni conocer a nadie nuevo, porque según yo, ya conocía a todos sus amigos y ninguno me interesaba.

Justo andábamos por 'los cubos' cuando le dije 'Oye oye, ¿Quién es ese?', 'Ya lo conocías' me contestó, '¿Y no me gustó o q?' 'Ya pues, te lo presento de nuevo'...

Delgado, no muy alto, cabello cafecito y rizado... definitivamente me gustó, y su atuendo me quitó el aliento: botas metaleras (como dice la canción 'cuando te conocí, te reconocí por tus botas'), sus pantalones desgarrados y la playera normalita, eso sí, todo bien limpio y oliendo rico. Todavía lo recuerdo, ese aroma a Hugo y recién bañado...

No sé por qué estos últimos días he estado recordándolo, carajo es que esa risa y esa voz eran inolvidables.

Él era atento, amable, buen amigo, buen amante, pero sobre todo era increíblemente sencillo y alivianado, nada de pedanterías. Eso me mataba, tenía los pies bien puestos en la tierra. Sin enojos, sin complicaciones. En eso nos parecíamos, si nos molestábamos hablábamos, nada de evasiones ni pretextos pendejos que no dan ninguna explicación real. Si no hablábamos es que no le habíamos dado importancia y todo seguía su curso.

Ese sí que fue amor a segunda vista. Como éramos estudiantes desempleados, teníamos mucho tiempo libre, así q la siguiente vez que lo ví, me invitó a salir y listo, ahí empezó todo. Digo lo de estudiantes desempleados porque nos veíamos casi al salir de la escuela, por ahí de las 11 o 12, entonces los lugares que visitábamos estaban casi vacíos y nos divertíamos tanto... podíamos platicar 5 horas ininterrumpidas de un montón de cosas. Era tan cálido y detallista que sencillamente me ganó. No olvido que cada vez que salía de viaje me traía alguna cosilla personal que iba mucho conmigo, podía notar q me conocía ... yo le cocinaba los postres q le gustaban, por el puro gusto de dárselos... hasta comía hamburguesas con él y le empecé a agarrar el gusto a la carne roja.

Cuando empezamos a trabajar nunca dejamos de vernos por 'complicaciones' o por cansancio, nunca llegó muy tarde y nunca dejó de llegar. Podían ser las 11 de la noche de un domingo y seguíamos en plena charla, en nuestro rollo. Qué maravilla, haber amado así...

Pero les decía lo de Melvin, pq en la peli Mejor imposible, Jack Nicholson le dice a Helen Hunt que lo hace ser mejor persona. Justo lo mismo me pasaba con él y una vez se lo dije. No fue de las personas que llegan a tu vida, hacen contacto, te dejan algo y se van. Él fue una revolución, una buena. Andaba tan sonriente y feliz q ni yo misma me reconocía, se me quitó lo grinch, le bajé al sarcasmo.

Luego todo se acabó. -Voy a extrañarte-, me dijo. Yo sólo tragué saliva, no pude decir nada. Ahora entiendo que nos faltaba crecer, pero fueron como 6 meses de pura tristeza. Mi banda favorita me lo recordaba demasiado, no quería ni escucharla. Ahí comprobé la certeza de que 'tatuadas para siempre en la piel invisible de la retina, hay sonrisas q ahora lastiman'... y cómo me lastimaban las suyas.

Tomamos caminos distintos, acaso sabíamos uno del otro por nuestra amiga en común, mediante la que nos mandábamos saludos. La última vez q me habló fue para felicitarme por mi titulación, de eso ya hace 2 años. Hay puertas que es mejor cerrar.

Pasó un tiempo y lo último q supe de él fue - Dice q le gustaría hablarte-, pero nunca volvimos a hablar.

Ah q demonios, mi jefe también usa la misma loción de Hugo Boss, ahora ya me acostumbré, pero la primera vez q pasó junto a mí, me puse nostálgica...

lunes, marzo 3

Ana Unplugged


Este fin de semana no pintaba bien. Ya iba de salida el viernes y luego no pude irme temprano. Tenía trabajo para hacer el sábado o domingo q mi desconcentración y las últimas desveladas me habían impedido terminar. Cuando salí tenía la mente bastante dispersa.

Me puso de buenas recordar las pelis q pasarían en el FICCO los días siguientes, pero también me sentía bastante cansada y es q hacía un par de semanas q no la estaba pasando bien. Ya sé q esas rachas son temporales, pero miren q para no llegar a ver My blueberry nights significa q de verdad andaba arrastrando el ánimo.

Fue precisamente por esa distracción q olvidé dónde había dejado el cargador de mi celular... y ya tenía batería baja. Cuando me di cuenta de eso, me enojé pq tenía varias cosas q hacer el fin. Después me venció el sueño.

No tengo teléfono fijo en mi casa, por lo cual sin cel estoy medio desconectada, así q pensé en comprar un cargador. Luego me dio hueva y lo dejé por la paz. Las explicaciones para quienes no pudiera ver vendrían después. Recordé q hacía un buen rato q no pasaba un fin de semana a solas conmigo y lo buenos q eran esos días tan introspectivos.

Salvo 4 horas del sábado q estuve con mi hermana (sólo ella me cae sin previo aviso) bebiendo unas ricas chelas, el resto del tiempo anduve vagabundeando, cafeteando, divagando... feliz.

Me propuse levantarme tarde y por fin descansé durante el sueño. Necesitaba escaparme del ruido, de las llamadas... algo así como resetearme. Dirán ustedes q si eso quería, hubiera sido más fácil apagar el aparatejo ese, pero de verdad q fue una afortunada causalidad q ni siquiera pudiera prenderlo.

A diferencia de muchos otros domingos, ayer fue un día de una lentitud disfrutable, sentí como si no me hubiera dado cuerda y me acordé del libro Tokio blues, donde el personaje principal hace un alto los domingos; plancha sus camisas y piensa. No me gustar planchar, así q me dediqué a caminar y pensar. Casi no escuché música, pero me la pasé escuchándome.

Luego fui de nuevo al cine. Mientras esperaba la función, leí un artículo de Elvis (la de shubidubi.net) en la 24xsegundo, en el q curiosamente habla de algo así al referirse a la peli La última vida en el universo (Thailandia-Japón 2003): 'Muchos libros dicen q la muerte relaja, ¿Lo sabían? No hay pq seguir las últimas tendencias. No hay pq seguirle el ritmo al mundo. No más mails. No más teléfono. Será como si tomara una siesta'... y no pq haya pretendido morir ni nada por el estilo, sino pq esos días fueron, justamente, como tomar una deliciosa siesta, fuera de las aceleraciones a las q estoy habituada. Mmm... debería hacerlo más seguido.